COSMOPOÉTICA 2016

«En mi poesía destruyo mucho más de lo que permanece por mi alto nivel de exigencia»

Marta López Vilar considera que el festival poético cordobés no es comparable a otros en los que ha participado

La poeta madrileña Marta López Vilar en Córdoba
La poeta madrileña Marta López Vilar en Córdoba - Álvaro Carmona

Marta López Vilar acude por vez primera a Cosmopoética para desvelar sus obras «(Tras)Lúcidas», ayer, y «En las aguas de octubre», hoy mismo.

-¿Cosmopoética es un festival poético más de los que hay en el país o tiene algo especial?

-Llevaba muchísimos años sin venir a Córdoba, y ha sido como volver un poco a casa. Basta mirar el programa de actividades para comprobar que es casi el sueño de cualquier persona interesada por la cultura y la poesía. Concentra todo: los niños pueden aprender en talleres, podemos escuchar a grandes voces de la literatura que siempre los tuvimos en la biblioteca pero nunca los hemos podido tener acceso para conocerlos. Es un lujo. No es comparable con otros festivales.

-¿Qué fue primero en su vida, la traducción o la poesía?

-En la adolescencia superé la barrera de los 18 años que es cuando mucha gente abandona el oficio de la escritura. Y ahora es un detalle que forma ya parte de mi vida. Y eso que soy una poeta de mucha lentitud en la escritura y destruyo mucho, pero siempre siento que el oficio de escritura me está acompañando a pesar de esas aparentes etapas de silencio. La traducción llegó luego y fue por el placer de descubrir a muchos autores en sus lenguas originales.

-¿Destruye mucho?

-Mi nivel de exigencia es muy alto y por eso tardo tanto en publicar. No sólo destruyo, sino que los dejo reposar mucho tiempo para ser más objetiva. El último editado hace meses por Bartleby, «En las aguas de octubre», comencé a escribirlo en 2006, con el primer poema que paradógicamente no destruí, y el libro ha salido diez años después. En ese tiempo he escrito bastante, pero he destruido mucho más de lo que ha permanecido.

-¿De qué habla ese poemario?

-Es un viaje órfico. Un viaje muy griego; es de los libros más helénicos que he escrito hasta ahora. A pesar de que siempre Grecia ha estado como una especie de bella sombra acompañándome. Comienza en los ritos eleusinos y acaba en la bella luz de Lisboa que yo siempre he comparado con la luz blanca del mundo griego. Es también un viaje por mi memoria que me acompaña a lo largo de mi poética.

-¿Y «(Tras)Lúcidas?

-Es un recopilatorio para normalizar de una vez la existencia de la mujer en el ámbito literario. Intentar explicar el por qué de esa presencia fantasmal de las mujeres en la que dejamos atravesar la luz, pero se nos sigue sin ver.

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