El magnífico limonero ha cumplido 160 años
El magnífico limonero ha cumplido 160 años - ABC
LA REGADERA

Patios de Córdoba 2018: Parras, 6

Cuenta con gran cantidad de plantas de hoja verde que crece sin flor y alfombran y enriquecen con volúmenes y texturas

CÓRDOBAActualizado:

Entro en la ruta de los patios que abrazan los patios del palacio. La ruta de los patios que visten las casas del barrio en palacios particulares donde cabe evocar siestas de vestidos blancos, sombrillas rojas y flores en los claustros. Donde asoman hermosas al canto de una serenata acogida con coqueta emoción, la serena lectura de un libro al caer la tarde o, siquiera, el transitar de una labor a otra, de una habitación a otra, caminando entre la belleza que nutre. Visitamos calle Parras, 6, que no sólo de flores vive un patio.

Casa familiar propiedad de doña Rosario Cantillos con quien cumple veinte años de participación ininterrumpida en el concurso. Cuenta con gran cantidad de plantas de hoja verde que crece sin flor y alfombran y enriquecen con volúmenes y texturas. Hojas grandes y pequeñas, lisas y marcadas, palmas grandes y anchas junto a helechos y cineraria. Hortensias tan crecidas que, aún sin su flor, parecen custodiar al generoso limonero de ciento treinta años, la esparraguera de cinco metros, con mención especial del Jardín Botánico de Córdoba, y tantas otras variedades de plantas y cactus, salpicado de flores de claveles de tantos colores, hortensias, surfinias y gitanillas que van elevando los arcos de ladrillo y las rejas de las habitaciones de la casa que, con sus visillos blancos al sol, parecieran piezas de rincones ornamentales para riqueza y mayor lucimiento del patio.

Representación en acuarela del limonero de Parras, 6
Representación en acuarela del limonero de Parras, 6 - ESTRELLA FERNÁNDEZ-MARTOS

A medida que alzamos la vista, saltando de maceta en maceta, todas florecidas, escalamos arcos, rejas y plantas y no podemos más que preguntarnos cómo será vivir en esa casa custodiada por sus flores, sentar en esa terraza mientras los visitantes miramos desde abajo, cómo es, en definitiva, un patio cuando sólo sus dueños lo viven, cuando nadie más rompe la intimidad del quehacer diario, los riegos, el trabajo, las facturas, el desamor y el comenzar de nuevo. La vida.

Y como en la vida, un centro y en el centro un pozo. Mas no un pozo cualquiera, que es un pozo que en su brocal y arco enreda y crece un rosal florido de rosas rojas que presume entre tanta belleza de ser la rosa de lunas, de soles y agua. Rosal que ni siquiera gobierna, sólo se luce, posee y baila. La primavera.

Y en las calles más casas, más patios, más palacios, más flores, más rosales, más fuentes y más pozos. Más rincones, más puertas abiertas, más sol y más tormentas. Más Córdoba. Más primavera.