Un grupo de mayores jugando al dominó
Un grupo de mayores jugando al dominó - R.S./ABC
«DICCIONARIO DEL HABLA CORDOBESA»

¿Qué le pasa a un cordobés cuando tiene que «aguantá la camella»?

Un libro recoge a modo de diccionario las voces y dichos populares del habla de la provincia

CÓRDOBAActualizado:

Todo cordobés de pura cepa que haya cruzado las «fronteras» del Califato se habrá visto en la tediosa obligación de repetir y/o explicar a quienes residen allende Despeñaperros más de una de las expresiones o palabras que hayan salido por su boca. Y no solo por nuestra condición de seseantes, sino también porque el léxico autóctono está compuesto por un gran número de vocablos ininteligibles para quienes no están familiarizados con el sistema lingüístico de la provincia.

El escritor Alberto Díaz Villaseñor recoge en su libro «Diccionario del habla cordobesa» algunas de las voces, expresiones y dichos que forman parte del acervo cordobés. Cerca de un millar y medio de vocablos componen este trabajo, editado por Almuzara que ya va por su segunda edición.

Así, ¿qué significa para un cordobés «aguantá la camella»? Quiere decir soportar algo por encima del límite que se puede aguantar normalmente. Como, por ejemplo, un «pihco» en el ojo durante mucho tiempo, que no es otra cosa que un pizco, una mota. Aunque esta expresión también se utiliza para referirse a un niño pequeño: «Ay, mi pihquito, qué bonito eh er hoío ladrón (Ay mi niño, que rebonito que es)», recoge el libro.

Y si uno de Córdoba le habla de «Rosa» se está refiriendo con este apócope a la exalcaldesa Rosa Aguilar Rivero, «política comunista muy popular y con gran facilidad tanto para sentirse cercana a la población como para encontrarse casualmente ante los objetivos de cualquier aparato que tome fotografías», dice Villaseñor. También recoge el libro a «Sandokán», el empresario Rafael Gómez, al que el caso Malaya y su ingreso en prisión han dado «fama» nacional y ya no resulta una figura desconocida para foráneos, «¿quenó?» («expresión de uso espontáneo para reafirmar o enfatizar lo que se acaba de decir»).

La mayoría de las expresiones y voces del libro son de los municipios de la provincia que resultan desconocidos para más de uno que resida en la capital: como por ejemplo «perrengue», como se conoce a los genitales femeninos en la comarca del Valle de los Pedroches; «petera», que significa obsesión, fijación, idea fija en Añora; o «rechoncha», «en la localidad de Montalbán, fiesta, festejo, lugar de encuentro para celebrar algo».