AUDIENCIA

El Papa «se hace cargo de nuestro dolor»

El exalcalde de Doña Mencía, afectado de ELA, viaja a Roma con una asociación para encontrarse con Francisco

Algunos de los miembros del grupo que viajó a Roma
Algunos de los miembros del grupo que viajó a Roma - S. N. T.

«El Papa solo dijo sí y asintió al resto. Fue muy emocionante. No sé describirla con palabras». Así resume Julio Priego, menciano, exalcalde de su localidad y diagnosticado de Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA) en 2006, su encuentro con el Papa Francisco en la última audiencia pública celebrada ayer.

Julio Priego junto con su mujer, Upe, formaron parte del grupo de 70 personas, entre enfermos y familiares de ELA españoles que pintaron de naranja con sus camisetas un rincón de la Plaza de San Pedro del Vaticano. «No hemos sido más porque hay enfermos que no tienen capacidad económica y otros que están en un estadio avanzado de la enfermedad y no es conveniente un viaje tan largo», destacó Priego al tiempo que remarcó que «este viaje lo ha pagado cada familia de su bolsillo».

El objetivo de este viaje, una iniciativa del grupo Reto Todos Unidos, no era otro que dar visibilidad a la ELA y hacer partícipe al Papa de su lucha y dolor. Algo que por las palabras de Julio Priego han conseguido pues, según ha señalado, tras darle su mensaje «el Papa solo dijo sí» y apuntaba que «vi en él cuando le miraba y hablaba fijamente complicidad, empatía en lo que yo le estaba contando. Vi como asentía y se hacía cargo de nuestro dolor».

Finalizada la audiencia, relató el exalcalde de Doña Mencía, el Santo Padre se acercó a ellos que «estábamos en un lugar privilegiado de la Plaza de San Pedro, y uno a uno nos tocó a modo de bendición». Cuando Jorge Mario Bergoglio llegó a la altura de Julio Priego cogió su mano y aunque fue solo un momento, «pero lo suficiente», le dio su mensaje: «Le dije que los enfermos de ELA nos estamos muriendo, que es una enfermedad muy dura para la que no existe cura ni tratamiento y que él tiene la posibilidad de interceder por nosotros». Priego añadió que «él es un líder mundial y tiene la capacidad de dirigirse a todos los gobiernos del mundo para que nos ayuden». Le solicitó también que «pida a los gobiernos que estén a la altura de los enfermos de ELA, que seamos bien atendidos por el sistema sanitario» y encarecidamente le pidió ayuda para que «haya más investigación porque para nosotros es lo más importante, lo que nos da esperanza, lo que nos abre una luz en el horizonte».

La ELA es una enfermedad neurodegenerativa que poco a poco va robando la vida de los enfermos que la padecen sin afectar a su actividad intelectual.

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