MONTORO

Padilla, Fandi y Lagartijo se reparten nueve orejas en Montoro

Hicieron el paseíllo Padilla (oreja y oreja), El Fandi (dos orejas y oreja) y el novillero Lagartijo (dos orejas y dos orejas)

Festejo en la Plaza de Toros de Montoro, ayer
Festejo en la Plaza de Toros de Montoro, ayer - A.O.S.

Tarde de múltiples trofeos en Montoro tras la celebración del festejo mixto desarrollado en el coso de la localidad donde se han lidiado reses de Jaralta y en el que han hecho el paseíllo Juan José Padilla (oreja y oreja), El Fandi (dos orejas y oreja) y el novillero Lagartijo (dos orejas y dos orejas).

Demasiado saldo para una sesión donde hubo mínimo toreo, más allá de la voluntad mostrada por los protagonistas, que pudieron sacar más partido a los lotes. Tarde marcada por la generosidad de la presidencia ante tres cuartos de aforo.

Padilla dejó una faena de corte mediano al primero de la tarde donde destacó la impulsividad inicial con capote y muleta ante un animal que se dejó. Toro y torero no explotaron sus recursos pese a que el diestro recibió una oreja por su disposición. En el cuarto, tras un digno saludo capotero, realizó una faena a menos y junto a las tablas dada la condición del astado, que se rajó en la segunda serie.

El Fandi desorejó al segundo de la tarde tras practicar una faena de rango medio en la que pudo destacar, como acostumbra, en banderillas. El granadino dejó escapar a un buen animal, con casta y calidad por bajo, que recibió una lidia desacompasada en temple y velocidad. Pese a ello, recibió dos trofeos. Ante el quinto, el torero anduvo resolutivo pero sin imprimir intensidad en una faena en declive ante un colaborador enemigo.

El novillero Lagartijo, muy dispuesto, acabó rebosando celeridad e ímpetu en su actuación ante el tercero, al que cortó dos orejas en una faena de corte variado pero de rango inferior en cuanto a crédito artístico se refiere. Ante un buen enemigo, se mostró voluntarioso y con descaro. La faena, irregular, anduvo cargada de enganches y algún desarme. Resultona, eso sí, para el graderío. En el que hizo último, se mostró más pautado con la muleta, con la que anduvo variado pero sin imprimir intensidad y carente en el temple. El presidente concedió dos orejas.

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