CICLO DE POESÍA

Novela negra griega y carnaval puro para Cosmopoética

Petros Markaris comparte protagonismo con el carnavalero Antonio Martínez Ares

El autor griego, este viernes durante su intervención en Orive
El autor griego, este viernes durante su intervención en Orive - ÁLVARO CARMONA

La misión del comisario Kostas Jaritos y de su creador es que el lector se haga preguntas. Todas las posibles y cuanto más profundas mejor. El dramaturgo, poeta y ensayista griego Petros Markaris participó ayer en uno de los actos centrales de Cosmopoética para reivindicar el poder de la literatura como instrumento para remover las conciencias e ir más allá de la misión legítima de entretener al lector. «Mi trabajo es que la gente que lee mis novelas reflexione a partir de las preguntas que yo planteo en mis historias», suscribió el prestigioso autor heleno antes de su intervención en la sala Orive, repleta de público por la expectación que había generado su presencia.

«Antes, la novela negra solo le hacía al lector una preguna, ahora hace muchas»Petros Markaris

La novela policiaca, con la que él ha alcanzado altos honores en las letras internacionales, puede ser un buen vehículo para conseguir ese fin, aunque en principio no esté prescrita para ello. «Antes, las novelas negras solo le hacían al lector una pregunta, que consistía en saber quién era el asesino, pero ahora no, ahora todo se ha ampliado: las cuestiones a las que el lector ha de enfrentarse tienen que ver con las motivaciones del asesino, esto es, en llegar a conocer por qué una persona aparentemente normal y corriente puede llegar a convertirse en un asesino», sostuvo quien firmó, entre otros muchos títulos, «Noticias de la noche».

Para Markaris, la literatura es «un juego entre el autor y el lector, que tienen que ir encontrándose a lo largo de la historia e intercambiar sus puntos de vista».

«Un novelista no puede cambiar el mundo»

Una de las preguntas pertinentes para el escritor griego tiene que ver con la función que la literatura puede jugar para sacar una lección provechosa y edificante de la crisis. El novelista guardó silencio antes de contestar. Pensó mucho la respuesta. Y se sinceró: «Un escritor no puede cambiar el mundo. Ese afán lo tenemos todos cuando empezamos a publicar, pero es vano, es falso. Nuestro poder es bastante limitado», aseguró en un encuentro con los periodistas previo a su exposición ante el público en Orive.

No todo fue literatura en la edición de ayer de Cosmopoética, al menos no en sentido estricto. Porque también hubo canción. Y de la buena. De la que es prima hermana de la lírica.De la que suena cada febrero en el Teatro Falla de Cádiz y se expande como una bomba de sentimientos y sutilezas por toda España. Sí. El Carnaval, que llegó a la cita poética cordobesa de la mano de uno de sus maestros más reconocidos.

«Me persigue un número. Me invitan a la edición número trece. Pero viva la poesía»Antonio Martínez Ares

El compositorAntonio Martínez Ares, que llenó hasta la bandera la sala Orive y fue recibido con un aplauso cerrado y prolongado de sus admiradores en Córdoba, que a lo que se vio son legión. «Me persigue el número trece. Mira que hay ediciones. Y van y me invitan a ésta... Pero yo encantado de estar con vosotros. Viva la poesía», bromeó con una generosa sonrisa de agradecimiento el autor de los temas de Los Cobardes y La Niña de mis ojos, entre otras agrupaciones.

Y se puso a cantar y a tocar con su guitarra acompañado por Andy Pérez —«de los Pérez de toda la vida, de los que dejan cosas debajo de la almohada», bromeó de nuevo—. Martínez Ares defendió a las dos disciplinas artísticas parientes del carnaval, que según afirmó son el flamenco y la copla, y puso de ejemplo una canción que compuso para una comparsa pero que al final acabó siendo un éxito de Pasión Vega: «Besos y besos». El artista llevaba un cuarto de hora en el escenario y ya nadie se movió de su sitio hasta que se despidió.

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