Imagen de la estación de mercancías ferroviarias de El Higuerón en Córdoba
Imagen de la estación de mercancías ferroviarias de El Higuerón en Córdoba - VALERIO MERINO
PRIMERA PLANA

No perdamos el barco de Maersk

Ojalá, las Administraciones sepan aprovechar el empujón logístico que nos da la mayor naviera del mundo

CórdobaActualizado:

Maersk, la mayor naviera del planeta y un gigante mundial de la logística, ha arribado a Córdoba, según avanzó ABC. Ha sacado a flote nuestro potencial teórico como centro de distribución de mercancías, anclado en los eternos debates de las Administraciones. Que una empresa de ese calado tenga en marcha desde el pasado mes un servicio semanal ferroviario que une la capital con el Puerto de Algeciras (cuarto mayor de Europa) constata las posibilidades de nuestra tierra para ser un potente núcleo logístico. Porque no ha venido aquí a jugar a los trenecitos ni a hacernos un favor. Ha atracado en El Higuerón después de hacer sus números y para «responder a una demanda real».

Ahora, sería bueno que las Administraciones se enrolaran en la tarea de convertir a Córdoba de una vez en un fuerte centro de distribución de mercancías. Conseguirlo permitiría surcar con más garantías las procelosas aguas del paro, en las que, pese a haber mejorado, seguimos naufragando.

El papel de capitán debe ejercerlo el Ayuntamiento de Córdoba; no porque tenga los medios suficientes, sino porque insista a Gobierno central y Junta de Andalucía en que remen en la dirección correcta.

Eso sí, también tiene deberes por cumplir. Encargó un estudio sobre esta materia. Éste planteó en febrero una serie de medidas. Nueve meses después, el cogobierno PSOE-IU no ha cogido aún el timón para llevar a buen puerto a la ciudad en este campo.

No le ayudan el resto de Administraciones. La Junta tiene el parque logístico de El Higuerón, que, por la lentitud tradicional en desarrollar grandes proyectos que nos caracteriza, acabó botándose en 2009, en plena crisis. Desde entonces, navega al ritmo de un barquito de papel. Cuando se haga la cuarta nave para empresas -está en licitación-, no se habrá ocupado ni la mitad del suelo de la primera fase, que cuenta con 78.000 metros cuadrados de los 162.000 que iba a tener.

La Administración regional se escuda en que actúa según la demanda empresarial. Pero, por ejemplo, no consta ninguna presión sobre el Estado para llegar a un acuerdo y acometer la conexión directa del parque con la estación de tren de El Higuerón.

El Gobierno central también podría meter el remo, y no sólo en la actuación citada. Él debe intervenir con fortísimas inversiones en los corredores europeos ferroviarios mediterráneo y atlántico (ambos pasan por la capital). Igualmente debe construir el segundo tramo de la Variante Oeste que daría salida a autovía al Área Logística de El Higuerón.

Pero demanda sin éxito a la Junta que colabore en su ejecución -enlazará con una carretera autonómica-. Ojalá, aunque no tengo demasiadas esperanzas, las Administraciones olviden sus batallitas y su intrínseca lentitud y no perdamos el «barco» de Maersk, que nos ha hecho una excelente campaña de publicidad logística y nos ha demostrado nuestro potencial.