LEYENDA

La misteriosa ánima en pena de la Cuesta del Bailío de Córdoba

Algunos vecinos dicen haber visto al espectro de una mujer que ahogó a su hijo en la fuente

Fuente de la Cuesta del Bailío, donde se aparece el espectro de la mujer
Fuente de la Cuesta del Bailío, donde se aparece el espectro de la mujer - VALERIO MERINO

Los fenómenos extraños no siempre suceden en rincones lúgubres y apartados. También a veces uno puede notar algo extraño en un lugar de probada belleza y sabor cordobés. La Cuesta del Bailío, uno de los rincones más hermosos de la ciudad, ha sido escenario de apariciones extrañas y no pocos vecinos de Córdoba lo han notado. Lo cuenta José Manuel Morales Gajete en su libro «Enigmas y misterios de Córdoba», publicado por Almuzara.

Para la historia tuvo el testimonio de un hombre que le contó la leyenda que servía de base. Era una historia clásica: la joven humilde y el hombre rico que se enamoran, pero no se pueden casar por la diferencia de clase. Cuando ella se quedó embarazada, él aprovechó para dejarla y se casó con una mujer de su posición. La mujer despechada enloqueció y pidió a un brujo que le ayudase a invocar al diablo. Lo consiguió y Lucifer le propuso un pacto.

La muerte del niño

Todo se consumó una noche de luna llena. La mujer se acercó a casa de su antiguo amante con su hijo de quince meses, y se colocó frente a la ventana. Allí vio al hombre cenar junto a su esposa, atragantarse con algo y finalmente morir. Y también tuvo que cumplir ella su parte del trato: totalmente enajenada, subió por la cuesta y al llegar a la fuente, sumergió allí al pequeño. Sólo cuando estaba muerto volvió en sí. Aterrada, bajó la cuesta, tropezó y al caer se rompió el cuello.

La leyenda decía que si un hombre subía solo la escalera en una noche de luna llena podía encontrársela. Y así le sucedió, según relata José Manuel Morales, a Anselmo, un hombre que todavía recuerda lo que le sucedió en 1964. Fue una noche de verano, en que se refrescó con el agua de la fuente y de prontó escuchó un aullido lastimero. Pensó que era un gato, pero el quejido se aceró y apareció una mujer, de pronunciadas curvas, vestida de negro y cubierta con un velo. No pisaba el suelo. Sin mediar palabra, le introdujo la cabeza en el agua, como ya había hecho con su hijo. Al día siguiente despertó allí y nadie le creyó.

Un hombre insiste en que el espectro le introdujo la cabeza en la fuente

José Manuel Morales ha escuchado la historia varias veces entre los vecinos de la zona, pero ninguno cuenta lo que Anselmo, ninguno dice haber visto de verdad a la dama de negro, al ánima en pena. ¿Insuficiente un solo testimonio? ¿Copia de una leyenda que también circula por Hispanoamérica? Para él, los muchos detalles y la forma en que lo cuenta le inducen a dar una oportunidad a la historia.

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