Lápidas históricas del cementerio de la Salud en cubetas de escombros
Lápidas históricas del cementerio de la Salud en cubetas de escombros - VALERIO MERINO
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Memoria lapidaria

En Capitulares se vela por nuestros monumentos, pero con los nichos de la Salud se ha perdido todo el celo histórico

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Hay muertos con presencia monolítica en nuestras calles y otros cuya memoria está ligada a tasas municipales y limpiezas de lápidas. Hay muertos de los que estorban hasta sus lápidas por antiguas y otros a los que se hace presentes en nombre de la injusticia y la represión. Todos los muertos son iguales en dignidad, por eso resulta clamoroso el desacierto municipal cuando el Ayuntamiento y su empresa de cementerios deciden arrasar con las piedras de difuntos que ya no están, las de nichos vacíos. Sobre ellas corrieron las lágrimas, se derramó el desconsuelo y sirvió de alivio en la sola idea de la compañía. Ninguna permanencia material es eterna, pero las piedras que ahora se amontonan en un contenedor no solo son sepultura, también presencia rediviva de quienes las amaron porque llevaban cincelado un nombre que les marcó la vida.

En el cementerio de la Salud, Cecosam, la empresa municipal que gestiona los ayuntamientos, alega que las piezas retiradas carecen de valor artístico. Se desconoce también si el instructor de esta operación de retirada contempla elaborar en desagravio un catálogo de recuerdos mortuorios humildes y sencillos, de los que pagaban entre los vecinos del patio o los del rellano de la escalera para seguir honrado la memoria de sus difuntos. Antes de que más piedras acaben en un vertedero o en la torva de marmolina, sería deseable saber si esta es una tarea incluida en la conservación del cementerio.

El hecho de que el camposanto de la Salud forme parte de la Ruta Cultural de Cementerios Históricos del Consejo de Europa debería haber sido objeto de consulta patrimonial. En Capitulares reina el desvelo por la conservación de nuestros monumentos, pero en este caso los cálculos presupuestarios y la ordenanza que limita el tiempo de ocupación de los nichos, han barrido todo celo histórico. Ha sido la Plataforma Ciudadanos por Córdoba la encargada de señalar el despropósito y recordar a los señores concejales,-que solo conocen una única plataforma-, que las lápidas ahora hacinadas tienen una factura técnica que hoy no se reproduce. En Cecosam, la medida responde a un modelo de conservación, un modo de permanencia desprovisto de registro. Con las inscripciones eliminadas parte del patrimonio se extermina.

La mezcla de dinero, sensibilidad y respeto no está al alcance de la política municipal. El gobierno socialista del Ayuntamiento de Córdoba circula desde hace algún tiempo por el desacuerdo social con todo lo mortuorio, se ha visto coronado de flores de despedida e interrumpida sus sesiones plenarias por la gestión al frente de los tanatorios; y puestos a errar, ahora retiran las lápidas antiguas en una operación de limpieza que no prevé catálogo ni archivo, solo atisba el vertedero. Ni rastro quedará de aquí a poco de las lápidas que estorban para la aritmética de los presupuestos municipales y sus partidas por empresas.