Maceteros colocados a la salida del Puente Romano, frente a la Puerta del Puente
Maceteros colocados a la salida del Puente Romano, frente a la Puerta del Puente - VALERIO MERINO
ANTITERRORISMO

Las medidas de seguridad se centran en las zonas comerciales y turísticas de Córdoba

La comisión técnica estudia reforzar el entorno del Alcázar y la Ribera, con altas concentraciones de turistas

CÓRDOBAActualizado:

El corazón turístico y comercial. Las zonas con más gentío y pluralidad en su procedencia. Dos elementos que sin duda nunca se pasan por alto en las mortíferas cuentas del terrorismo yihadista allá donde actúa. Mayor número de nacionalidad, mayor repercusión. Un hecho constatado en los atentados de Cataluña y en el centro neurálgico de su cosmopolitismo: el paseo de las Ramblas. En ese esquema se está moviendo también el trabajo que la comisión técnica policial, creada por la Junta de Seguridad Local, viene haciendo en Córdoba tras los fatídicos hechos de Barcelona y Cambrils y que ya está teniendo sus primeros frutos.

Su guión de trabajo es amplio, aunque con prioridades. La primera, el uso de barreras físicas que obstaculicen al máximo cualquier tentativa mortal en aquellos puntos de máxima concentración. A los pocos días de que se perpetraran los últimos atentados que han sacudido al país, la Policía Nacional empezó a estudiar posibles lugares donde fijar los famosos bolardos o cualquier otro sistema de barrera en la capital cordobesa. De la mano del Ayuntamiento de Córdoba (Policía Local y otras áreas) y con la participación también de la Guardia Civil y los Bomberos, las primeras evidencias no tardaron en llegar: el Puente Romano en ambas cabeceras y la Puerta del Puente. Un auténtico paseo por el que cada día pasan miles de personas, la mayor parte turistas, pero, por supuesto, cordobeses que deambulan en sus quehaceres diarios.

La segunda reunión de este grupo de trabajo ha deparado un segundo avance de medidas. Como ha avanzado esta semana ABC, en un doble sentido: recuperar la pilona de la calle Amador de los Ríos para reforzar el «blindaje» del entorno de la Mezquita-Catedral y, por otro lado, las arterias más comerciales del Centro Histórico. Es el caso de la calle Cruz Conde (con efectos en la consiguiente Jesús María) y el eje Concepción-Gondomar, que se abre al bulevar Gran Capitán.

En estos casos, y para hacer compatible la barrera física con el flujo de residentes que han de acceder a sus cocheras, por ejemplo, o la actuación del servicio público del taxi y los servicios de emergencias (Bomberos y sanitarios...), se está perfilando la disposición de macetones y bolardos para que cumplan ambos objetivos. No se trataría, como ha publicado ABC, de una pared frontal, sino permitir el espacio justo para el tránsito de coches a menor velocidad sirviendo a la vez de obstáculo para la posible aparición de furgonetas o camiones a mayor velocidad. La medida podría ejecutarse en próximas fechas, en cuanto se solventen estos pequeños detalles.

Pero aún hay sobre la mesa un tercer paso importante en cuanto a otro enclave turístico se refiere: el Alcázar de los Reyes Cristianos. Se trata de un monumento con una nutrida presencia de turistas. Es ya un clásico -salvo cuando está cerrado en pleno puente- la imagen de una larga cola de visitantes de la ciudad apostados en la puerta de la fortaleza histórica. Hay cierta preocupación en los cuerpos policiales en este punto, que se ampliaría a la propia calle Caballerizas Reales que, acabada en el arco, completa una especie de callejón por donde el tránsito hacia San Basilio es también importante. Esa intersección y los aledaños del Alcázar es la otra zona elegida para actuar con barreras físicas.