AGRICULTURA

La maduración de la aceituna en Córdoba se ha retrasado tres semanas por el clima

Los productores no se atreven a hacer una estimación de cosecha, aunque la calidad será «excelente»

Un hombre varea un olivo en un campo de la provincia de Córdoba
Un hombre varea un olivo en un campo de la provincia de Córdoba - Archivo

Las previsiones de aforo de la Junta para la próxima campaña de aceite de oliva cordobés, de unas 263.000 toneladas, están, a día de hoy, lejos de cumplirse. Y es que, según las distintas zonas olivareras de la provincia contactadas por este periódico la maduración de la aceituna «lleva un retraso significativo de entre dos y tres semanas». Eso significa que indicar una cifra de producción es una temeridad.

A cambio, eso sí, todo parece indicar, a tenor de las muestras que ya se han sacado, que el aceite va a ser de una calidad «excelente».

En la zona amparada por la Denominación de Origen Baena, «nos estamos llevando la sorpresa, aunque todavía es pronto, de que los rendimientos grasos son bajísimos», explicó su secretario general, José Manuel Bajo. Por el momento se está hablando de unos rendimientos del 28 y el 32 por ciento. Una cifra baja en comparación a lo que el secretario general de esa marca de calidad señala como normar en su zona de influjo, «con un óptimo de en torno al 42 o el 44 por ciento».

Por su parte, el secretario general de la Denominación de Origen de Montoro-Adamuz, Juan Carlos Vega, habla de unos rendimientos grasos actuales «muy bajos», de un 11 por ciento, mientras que Antonio Pérez, su colega de la Denominación de Origen Lucena, que lleva únicamente tres años certificando aceite amparado, avisa de que el rendimiento que están sacando las cooperativas en su zona es del 16%, cuando la campaña pasada llegó a ser de un 20%.

La explicación es que el olivo cordobés ha tenido estrés hídrico buena parte del año con una significativa ausencia de agua cuando la aceituna no estaba hecha, aunque luego llovió en dos golpes, con lo que se ha hecho un poco, pero sigue verde, según Bajo.

Por esta razón, los deseos de los olivareros ahora mismo son de que «llueva ahora o calle para siempre», y esperar a que no vengan heladas que puedan estropear las características sensoriales del aceite al hacer perder el agua del fruto, especialmente con la producción destinada a aceite de oliva virgen extra, «que es el que deja el precio del aceite en su sitio».

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