DESAPARECIDOS

Lobatón también busca a Paco Molina

El célebre periodista preside una fundación que lucha por esclarecer y prevenir las desapariciones

Paco Lobatón participa en la concentración para pedir el regreso de Paco Molina
Paco Lobatón participa en la concentración para pedir el regreso de Paco Molina - ROLDÁN SERRANO

Paco Molina no ha celebrado su 18 cumpleaños en casa. El joven se esfumó el pasado 2 de julio de 2015 y su búsqueda se mantiene activa. Su padre insiste en que su huida no fue voluntaria y que una persona mayor está detrás de su desaparición. La Fundación QSD y su presidente Paco Lobatón, periodista que estuvo casi una década a cargo del programa que dio visibilidad al sufrimiento que padecían miles de familias en los 90, convocó la semana pasada una concentración en la explanada de las Tres Culturas para dar voz a los que no la tienen.

Hasta agosto, la Policía Nacional había recogido 14.000 denuncias por desaparición. A lo largo de 2015 la cifra superó las 24.000. «Hay esperanza de que vuelva Paco. Recuerdo casos como el de la joven de Castilla León que regresó a casa años después y decidió no decir qué había pasado. La familia fue generosa. No hay que someter a los hijos al tercer grado», defiende Lobatón.

Paco desapareció con 16 años, pero ya ha cumplido 18. Ahora tiene libertad para decidir dónde quiere vivir. Lo mismo sucede con Diana Quer. Sin embargo este derecho, que tiene cualquier persona, choca con el de su familia para saber cómo está su ser querido. «No está suficientemente reconocido ese derecho a saber de sus familiares», afirma Lobatón.

El que fuera presentador de «Quién sabe dónde», que fue todo un fenómeno televisivo, explica que la Fundación Europea por las personas desaparecidas QSD Global, que hace referencia a aquel programa televisivo de los 90, es una plataforma que da continuidad a esta tarea de búsqueda de desaparecidos. Su primer y fundamental objetivo es hallarlos, «contribuir a la búsqueda con las fuerzas de seguridad del Estado, pero también acompañar a las familias de las víctimas, con una hondura de dolor tremenda», matiza Lobatón.

También tienen un fin fundamental y que no se ha trabajado hasta ahora y es la «prevención», recuerda. A su juicio existen «muchos ámbitos que se pueden poner en marcha para evitar una desaparición», sobre todo las que son fruto de la enfermedad y la vejez. Para ello, «hay que elaborar protocolos de actuación en personas mayores que se desorientan y cuando se encuentran es demasiado tarde». Su primera reivindicación es la de retomar la petición que hizo ya su antecesora Inter SOS en 1998, solicitando a las Administraciones que aporten datos fidedignos sobre la realidad española, «desde el mapa de desaparecidos, la casuística y el reparto desde el punto de vista sociológico. No hay datos que se puedan considerar claros y firmes», explica Lobatón.

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