Rafael Ruiz - APUNTES AL MARGEN

Los límites de la política Rafael Ruiz

El uso de residuos en Cosmos no es una hipótesis sino una realidad constatable. Los movimientos que se hagan en adelante han de tener ese hecho como referencia inevitable

Instalaciones de la cementera Cosmos
Instalaciones de la cementera Cosmos - ARCHIVO

Si han leído con atención la información que firma hoy el periodista Rafael Verdú sabrán ya que Cosmos usa de forma normalizada biomasa y residuos no peligrosos como combustible de sus operaciones de fabricación de cemento en Córdoba. Es lo que asegura un informe de la consultora Inerco, encargado por la cementera, al que este diario ha tenido acceso y que describe los efectos de esa decisión ligada a los costes industriales. En concreto, una reducción de la mayor parte de las emisiones de la fábrica salvo en aspectos muy concretos. Estos datos se conocen justo en la semana en que el consejo rector de la Gerencia Municipal de Urbanismo vivió una de las mayores zapatiestas que se recuerdan por la negativa del PSOE a que la innovación del PGOU se siguiese tramitando tal y como pretendía Izquierda Unida. Sobre todo, tras la aparición de un informe «preventivo» de la Consejería de Salud donde dictamina negativamente un documento de Urbanismo que, teóricamente, ni siquiera podía conocer porque no se había aprobado oficialmente.

En Izquierda Unida hay un rebote sensacional, sideral, cósmico. Consideran que los socialistas les han traicionado y que están buscando la manera de incumplir el propósito de impedir a Cosmos el uso de la Autorización Ambiental Integrada que la Junta le otorgó en 2007. Los socialistas, por su parte, afirman que ya no se fían de nadie. Advierten de que los informes del Gobierno andaluz no pueden mantenerse ocultos durante semanas o meses. Y avisan que, tal y como se están planteando las cosas, el Ayuntamiento se puede encontrar con un enorme problema judicial —en el caso de que la cementera se ponga farruca— o laboral —si por lo que opta es por un cierre o un ERE—.

Cualquiera que tenga el oído fino en Capitulares sabe que ambas partes han pasado durante estos días algunos de sus momentos más críticos del mandato. Por más que la alcaldesa Ambrosio y el portavoz de IU, Pedro García, lo nieguen, la realidad es que ambas partes se han dicho esta semana eso de «arrieritos somos». Si ha habido un momento durante el mandato en el que se ha estado cerca de la ruptura, ha sido éste.

En esto de la cementera están chocando el ser y el deber ser. Es decir, los límites de la política. En Izquierda Unida, se cree que ninguna empresa debe quemar residuos estando instalada en un polígono industrial. El PSOE está cada vez más cerca de los grupos políticos que aseguran que una cosa es lo que gustaría y otra lo que es. Cosmos tiene un permiso válido emitido por la Junta y validado por la Gerencia Municipal de Urbanismo en los tiempos de Rosa Aguilar. El Ayuntamiento, todos los ayuntamientos, no tienen competencias en materia de evaluación ambiental. Y prohibir una actividad que ya está autorizada —o sea, con carácter retroactivo— mete a la institución municipal en un problema de futuro que le puede costar algo más que dolores de cabeza. En IU recuerdan que a las cementeras le han prohibido en dos fábricas (Alcalá de Guadaira y Niebla) que usen residuos. En ambos casos, el permiso ambiental de la Junta no estaba concedido sino en proceso de tramitación. En Córdoba lleva firmado y vigente varios años. Negar esa realidad, como insiste en hacer Urbanismo, es mala idea.

Con carácter general, la ley dice que las modificaciones de un Plan General no tienen efectos indemnizatorios para los privados que las sufren. El problema es que dicho criterio general tiene excepciones. Una de ellas es cuando los cambios de planeamiento anulan permisos administrativos en vigor que permiten a un particular o una empresa llevar a cabo una actividad concreta. Imaginen —es una hipótesis— que el Ayuntamiento prohibiese instalar aparcamientos de rotación en el centro de la ciudad para favorecer la peatonalización y que eso obligase a impedir nuevas aperturas y a cerrar todos los negocios que operan en este momento legalmente en ese sector. Políticamente, se ha comprometido ante sus electores a hacer lo posible por evitar que haya automóviles en la zona del Casco Histórico. Les aseguro que las empresas que son propietarias de este tipo de negocios la emprenderían en los tribunales contra la institución. Pues esto es básicamente lo mismo. Qué es lo que se puede y no se puede. Y qué es lo que pasa cuando se hacen cosas cuando se quiere pero no se puede.

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