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Libia busca socios para la reconstrucción tras limpiar el este de yihadistas

Una delegación técnico-política viaja por Europa evaluando las posibilidades de distintas empresas

El consejero del Gobierno provisional libio Muhsin Wanis Gaddafi
El consejero del Gobierno provisional libio Muhsin Wanis Gaddafi - Álvaro Carmona

La situación en Libia ha cambiado radicalmente en los últimos dos años, desde que el general Khalifa Hafter «limpió» de grupos yihadistas -Al-Qaeda e Isis- una zona del este del país que va desde los pozos petrolíferos hasta la frontera con Egipto y donde reside el Parlamento y el Gobierno provisional «legal» en Bengasi.

Su consejero y representante Muhsin Wanis Gaddafi se encuentra de gira por Europa para tratar de abrir los ojos al mundo de que «aquella zona es completamente segura y está por completo abierta a la llegada de socios de Europa, América y de cualquier parte del mundo». Pero que nadie se lleve a engaño. En efecto, su apellido corresponde con el del coronel Muammar Gaddafi, el dictador libio que murió en 2011 mientras trataba de huir de Sirte, ya que pertenecen a la misma tribu familiar con más de 20.000 miembros y son primos lejanos, pero ahí se acaban las coincidencias.

Su papel es tratar de conseguir que se levante el embargo económico en el mundo «para poder comenzar la reconstrucción de mi país», tan necesitado de que cicatricen viejas y nuevas heridas, y para ello necesita que se sepa lo que según él comenta es la nueva realidad del país. Acompañando a un grupo de una delegación de técnicos del Gobierno provisional, ayer se pasó por Córdoba y trató de explicar a este periódico su punto de vista.

Apoyo de la población

Ese «éxito para liquidar a Al-Qaeda y el Isis» ha sido posible gracias, en palabras suyas, al general de división Khadira Hafter, quien desde el año 2012 combatió con el renovado y reconstruido Ejército libio contras los diferentes grupos yihadistas «contando para ello con el apoyo de la población; varias tribus y familias de la zona que entendieron perfectamente que se trataba de pelear por sus vidas o morir». Y eligieron pelear contra personas perfectamente armada y preparada para cometer atentados.

Ahora los pozos de petróleo están bajo control del Ejército, pero paradógicamente el dinero que produce el crudo va al Banco Central de Trípoli, a unos 1.000 kilómetros de distancia, «donde todavía hay numerosos grupos de terroristas que controlan la zona». Eso ocurre, porque así trabaja todavía el centralizado sistema que dejó en herencia Muammar Gaddafi, y sigue funcionando de esa manera «porque los enviados por la ONU continúa sin entender y creyendo que lo oficial está en Trípoli».

«Debemos resolver de forma dialogada el problema de intrusismo que tenemos», y eso significa que ahora mismo tienen el dinero de la venta del petróleo para la reconstrucción bloqueado por el embargo de la ONU. Una zona rica carece de alimentos, medicinas y otras necesidades «porque tenemos los depósitos bancarios bloqueados» y Europa «mira para otro lado». Eso, en opinión suya, debe cambiar comenzando por España.

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