SUCESOS

El juez detecta un «patrón común» en los abusos de San Fermín y Pozoblanco

La joven de Córdoba fue localizada por la Policía Foral de Navarra gracias a un «whatsapp»

Una joven durante los Sanfermines
Una joven durante los Sanfermines - ABC

Con casi dos meses de diferencia pero con un patrón común. Primero en la madrugada del 1 de mayo en las proximidades de Pozoblanco.

Y luego, el 7 de julio, en las calles de Pamplona. «Existen evidentes similitudes como la búsqueda de un ambiente festivo en el que se bebe alcohol [un pueblo cercano a Pozoblanco en fiestas y San Fermín], la selección de una víctima joven [21 años en Córdoba, 18 la chica madrileña en Navarra] y su aislamiento [en un coche en el campo o en un portal del casco urbano]; la participación colectiva del grupo [el mismo que operó en ambos lugares y con un agente de la Guardia Civil, entre ellos, que trabajaba en el Valle de los Pedroches]; el desprecio hacia la víctima y su humillación [como se recoge en los propios mensajes y videos grabados]» a través de «la grabación de los hechos como uno de los objetivos principales».

El entrecomillado se corresponde a la resolución que el juez titular del Juzgado de Instrucción 4 de Pamplona firmó ayer y por la que ratifica la prisión provisional sin fianza a los cinco procesados por la supuesta violación grupal de los Sanfermines. Como se sabe, gracias al material investigado de estos acusados se hallaron las pruebas (unos vídeos) que condujeron a la víctima de Pozoblanco.

Identificada por un «whatsapp»

Y es que agentes de la División de Policía Judicial de Navarra especializados en delitos contra las personas identificaron y localizaron a través de unos fotogramas en un «whatsapp» de pocos segundos de uno de los encausados a la supuesta víctima cordobesa de cuatro de los cinco supuesto violadores de San Fermín. La Policía Foral recorrió los casi mil kilómetros que separan ambos puntos hasta llamar a la puerta de la joven el pasado 27 de septiembre. La víctima, de 21 años, que ya había sido telefoneada por los agentes previamente, se sintió arropada y aportó al atestado policial las fotografías de las lesiones que ella misma se había sacado tras la nefasta noche en la que fue víctima de los supuestos abusos sexuales.

La joven, tras haber observado las dos grabaciones, de 46 y 32 segundos, que le mostraron los agentes, en las que aparecían los tocamientos a los que fue sometida, no dudó en interponer la denuncia contra cuatro de los cinco acusados de la violación colectiva en las fiestas pamplonicas. La víctima relató a la Policía Foral que al día siguiente de los hechos se levantó de la cama y vio que tenía varios moratones en la parte trasera de una pierna y recordó que «le dolían mucho los muslos», según ha informado el Diario de Navarra.

Drogada con burundanga

Parte de la investigación se encuentra bajo secreto de sumario, recuerdan desde este departamento policial, que en continuo contacto con el Juzgado de Navarra ha logrado aportar unas diligencias «bien atadas», según aseguró el propio juez instructor del caso, que no duda en que la joven víctima cordobesa fue sedada con burundanga (una droga que podría anular la voluntad de las personas), dado su nivel de inconsciencia apreciable en el vídeo y los comentarios de alguno de los encarcelados.

El Juzgado de Navarra envió el pasado miércoles el auto solicitando la inhibición a favor de la demarcación judicial de Pozoblanco. El juzgado al que corresponda será el que instruya la causa y ordene las pruebas pertinentes tanto de testigos como de la propia víctima y que por demarcación corresponderán a la Guardia Civil.

En concreto, el teniente coronel de la Comandancia de Córdoba, Francisco Fuentes, aseguró ayer que en el caso de Pozoblanco comenzaremos a actuar «cuando tengamos conocimiento oficial de los hechos, de las imputaciones que haya y de dónde, cómo y cuándo sucedieron los hechos, y ello judicialmente llegará en algún momento». En cuanto al hecho de si la imagen de la Benemérita se ve afectada al estar implicado un agente de la Guardia Civil en los hechos, el teniente coronel admitió que «la imagen del cuerpo ya se vio afectada, puesto que ese Guardia Civil está procesado y en prisión». Asimismo, Fuentes recordó que «desde el punto de vista institucional está suspendido de funciones y con expedientes disciplinarios».

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