Un momento de las jornadas celebradas en Cajasur Gran Capitán
Un momento de las jornadas celebradas en Cajasur Gran Capitán - VALERIO MERINO
HISTORIA

Las jornadas de la Real Academia arrancan con nuevas preguntas para la Córdoba romana

Desiderio Vaquerizo explica la organización de la ciudad en la época imperial y su evolución con la llegada del cristianismo

CÓRDOBAActualizado:

En la época romana, Córdoba se dividía en distintas regiones que constituían unidades administrativas diferentes. Cada una de ellas tenía su propia organización desde el punto de vista público (foros, templos) y social (termas, grandes domus, mercados, edificios para espectáculos). Aunque no han llegado a nuestros días los restos del «catastro» de la época, el trabajo del arqueólogo Desiderio Vaquerizo ha valido para trazar la estructura urbana de la primera ciudad. El martes, la exposición de esta investigación sirvió de prólogo a la primera edición de las jornadas que la Real Academia de Córdoba y la Fundación Cajasur celebram hasta el mes de abril con conferencias y coloquios en el salón de actos de Gran Capitán.

Se trata de un ejercicio teórico, explica, que permite estudiar la evolución de la ciudad desde su fundación hasta la actualidad. Precisamente ese es el hilo conductor de las jornadas, tituladas «Los barrios de Córdoba en la historia de la ciudad», que en su primera edición y bajo el subtítulo «De los vici romanos a los arrabales islámicos» pondrán al alcance de la ciudadanía el conocimiento recabado hasta hoy que permite conocer y comprender Córdoba desde nuevas persepctivas. Para ello, asegura, hay que hacerle «nuevas preguntas» a la Corduba romana. En su conferencia, Vaquerizo se refirió al gran mercado, un elemento escasamente reseñado hasta la fecha y del que se tiene conocimiento a partir del hallazgo de una fuente en el entorno de la calle Sarabia, «cerca del foro que posiblemente había al paso del cardo máximo».

La transformación de la ciudad romana tiene su detonante en el auge del cristianismo, que coincide, según Vaquerizo, con el cambio del centro de poder en los últimos años del Imperio. Si hasta entonces se encontraba en lo que se conoce como foro colonial, en confluencia de los cardo y decumano, donde actualmente están las calles Cruz Conde, Ramírez de Arellano, Historiador Díaz del Moral, Góngora y Braulio Laportilla, a partir del siglo IV d. C. el centro de poder se traslada hacia el Sur buscando el río. «El río y el puente rigen la ciudad», asegura el catedrático de la Universidad de Córdoba, «y explica su papel en la historia». El Guadalquivir era entonces la principal ruta comercial, de ahí que las distintas civilizaciones se vertebraran en torno al río.

Las regiones romanas, explica Vaquerizo, se encontraban en la zona que se conoce como «intramuros» y no se corresponden a los actuales barrios. Para encontrar el origen de las barriadas hay que avanzar en la historia hasta encontrar los primeros núcleos cristianos que emergen junto a las tumbas de los mártires, espacios que luego se convertirían en arrabales islámicos y que aún hoy se organizan entorno a las iglesias: el barrio de San Pedro, el barrio de San Agustín, el barrio de San Lorenzo. «No existe una ciudad comparable», asegura. Esta visión de conjunto sienta las bases de las conferencias que, cada martes, profundizarán en aspectos relevantes de la etapa romana e islámica: los juegos y espectáculos, los rituales funerarios o la cocina andalusí.