CETRERÍA

Los halcones que tienen a raya a las palomas en Baena

Las rapaces las ahuyentan hacia lugares inhóspitos donde se les agrupa y atrapa en redes

Miguel Ángel Cantero, con su hijo y dos halcones Harri
Miguel Ángel Cantero, con su hijo y dos halcones Harri - S. N. T.

Las palomas parecen haber decidido colonizar Baena. Cualquier rincón les parece bueno para habitar y criar. Su numerosa presencia se ha convertido en un sinvivir para una gran mayoría de los vecinos. Las palomas son ya una plaga. Desde el Ayuntamiento se han probado diferentes medidas para combatirla. La última, con la que lleva trabajando dos años aproximadamente, parece ser la más efectiva pues según cuenta su responsable, Miguel Ángel Cantero, «en dos o tres semanas hemos pillado unas mil quinientas palomas».

Cantero es cetrero. Tiene nueve rapaces entre ellas varios halcones Harri y un peregrino que son los que utiliza para combatir a las palomas. Cuenta que es un proceso de distintas fases. La primera elegir los mejores pájaros para este cometido. Deben ser rapaces «ágiles y rápidas como las palomas, que destacan por su astucia», explica el cetrero baenense. Después viene la formación. Enseñarles que deben asustar a las palomas y llevarlas a lugares altos donde concentrarlas. Con este trabajo ya hecho, Miguel Ángel Cantero sale al amanecer con sus pájaros para «ver dónde se concentran, dónde van a beber agua o dónde duermen», apunta. También «visito las casas de los vecinos que han presentado alguna queja y trabajo sobre su problema en concreto». Cuando es de noche, se ayuda de un cazamariposas y puntualmente de una lechuza, otra de sus rapaces.

Buscan un sitio con comida y bebida fácil, donde después se les da caza

De día, con ayuda de los Harri, «las ahuyento y concentro en sitios estratégicos que hemos buscado para ello», puntualiza. Son el edificio del antiguo hotel Iponuba, las viejas instalaciones de la cooperativa de Guadalupe o el Silo. En ellos, Miguel ha instalado comederos y beberos. «Se habitúan rápidamente a estos lugares porque tienen comida y bebida fácil», explica.

Una vez ahí, agrupadas, las capturan con las redes, aunque «hay que dejar tiempo entre capturas porque son muy astutas y saben que vas a por ellas y ya dejan de habitar en estos lugares», remarca. Las 1.500 palomas son un buen número aunque todavía quedan muchas más. El cetrero insiste en que «este es un trabajo que hay que realizar mes a mes porque son muchas las que hay, y porque cada pareja de palomas tiene dos palomas al mes».

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