Ray Loriga y Guillero Arriaga conversan en el Palacio de Orive
Ray Loriga y Guillero Arriaga conversan en el Palacio de Orive - VALERIO MERINO
CULTURA

Guillermo Arriaga y Ray Loriga exploran en Cosmopoética las fronteras entre cine y literatura

Los autores coinciden en que la labor del escritor no es lanzar mensajes sino contar historias

CÓRDOBAActualizado:

A Guillermo Arriaga no le gusta que le llamen guionista. Para el escritor mexicano (Ciudad de México, 1958) este es un término que ha adquirido un sentido casi peyorativo. Se considera escritor, y como tal ha publicado novelas (la última, «Salvaje», vio la luz este mismo año) y concebido películas, como las que conforman una trilogía que trasciende la narrativa lineal y reflexiona sobre el peso de la vida sobre la muerte. El autor de «Amores perros», «21 gramos» y «Babel» conversó ayer con el escritor español Ray Loriga (Madrid, 1967) sobre los márgenes que separan el género literario del cinematográfico dentro del ciclo «Conversaciones en la frontera», que se enmarca en la XIV edición del Festival Internacional de Poesía de Córdoba, Cosmopoética.

Loriga, que este año ha recibido el Premio Alfaguara de novela por su última obra, «Rendición», también está curtido en el mundo del cine y comparte con Arriaga la sensación de que la imagen del guionista ha sido maltratada durante décadas. En este campo ha colaborado, entre otros, con Pedro Almodóvar y Carlos Saura, y ha dirigido películas como «La pistola de mi hermano», una adaptación de su novela «Caídos del cielo». Ambos están, por lo tanto, acostumbrados a cruzar la frontera de los géneros y también los márgenes físicos que enmarcan y separan territorios. Loriga considera que la frontera puede entenderse como surco o como abismo. Es el punto que separa a quienes están a un lado y a otro, pero también el lugar donde se producen los encuentros.

Los dos autores discutieron sobre la «chispa» que hace nacer a un libro o a una película. Para Arriaga, en el principio de todo está la obsesión. «Un escritor sin obsesiones no puede avanzar en una novela», afirma. De ahí en adelante, parte del proceso pasa por dejarse llevar: a la hora de escribir «se puede tener rigor, pero no se puede pretender tener el control». No existe, sin embargo, una fórmula mágica que el escritor pueda seguir para asegurar el éxito de su labor creativa. «Si fuera así ya habríamos escrito un Nobel. O Harry Potter», afirmó. Por su parte, para que la creación fluya Loriga necesita «una voz narrativa». Ambos consideran que la tarea del escritor no es lanzar mensajes sino contar historias. «Lo supedito todo, incluso mi ideología, a la historia», afirmó Arriaga. En la misma línea, Loriga criticó la saturación de mensajes que existe actualmente y explicó que en su obra sólo trata de «contar desde mis inquietudes».

El encuentro entre Ray Loriga y Guillermo Arriaga, que tuvo lugar en la Sala Orive y estuvo presentado y conducido por el periodista José María Martín, sirvió para realizar un recorrido por las influencias de los artistas y discutir las diferencias que encuentran los autores, hombres de cine y libros, a la hora de enfrentarse a dos géneros distintos. En el centro de todo, afirman, está la poesía. «Usamos el puente de la imaginación para transmitir ideas», explicó Arriaga. «La poesía está dentro de todo lo que queremos hacer», secundó Loriga. Más que dos géneros reñidos, la poesía, la novela o el cine son la misma cosa con un código distinto.