Una mujer se suena la nariz en el Centro de la ciudad
Una mujer se suena la nariz en el Centro de la ciudad - VALERIO MERINO
SALUD

La gripe baja en Córdoba pero colapsa los centros sanitarios

Usuarios y doctores critican que las esperas para las consultas son aún excesivas

CÓRDOBAActualizado:

No es habitual: la gripe pasó su momento de mayor actividad en la provincia de Córdoba antes de que el año comenzara. Los últimos datos de los que dispone la Delegación de Salud de la Junta de Andalucía indican que la tasa de incidencia del virus durante la última semana de 2017 fue de 383,14 por cada 100.000 habitantes, la más alta conocida en esta temporada, de tal manera que la registrada en los primeros siete días del año que se está estrenando fue de 348,37 por cada 100.000 personas. Las fuentes de la Delegación de Salud consultadas por este periódico señalan que «todo hace indicar que el pico de máxima incidencia gripal de la temporada ha sido el del tramo final del año pasado».

Se trata de un hecho que no es frecuente, pues lo habitual es que la máxima actividad de la enfermedad más común del invierno se registre en la segunda quincena de enero y los primeros días de febrero, tal y como deja claro el análisis de la incidencia de la gripe desde que arrancó el siglo en curso. Pero este fenómeno atípico en el calendario sanitario de la provincia no ha relajado la asistencia a los puntos de Urgencias y de Atención Primaria de la ciudad, que ayer, primer día laborable tras las vacaciones de Navidad, vivieron momentos de afluencia masiva.

Esperas

Si alguien interesado en conocer cómo el clásico virus de invierno y el regreso de la actividad tras la pausa navideña se hubiera tomado la molestia, ayer sobre el mediodía, de hacer una ronda por algunos puntos asistenciales neurálgicos de Córdoba encontraría un panorama similar al que sigue: los profesionales del servicio de Urgencias del Hospital Universitario Reina Sofía no daban más de sí sobre las doce de la mañana, con las salas de espera atestadas de pacientes y acompañantes, unos sentados en sillas y al menos siete que esperaban su turno en una camilla. «Llevamos aquí desde las diez y nos han dicho que tengamos paciencia», se quejaba la hija de una enferma de edad avanzada cuando faltaban 25 minutos para que dieran la una de la tarde. En Atención Primaria el flujo de pacientes no iba mucho mejor.

Del silencio a la queja

Algunas organizaciones profesionales volvieron ayer a quejarse de la situación en la que trabajan los empleados del Servicio Andaluz de Salud (SAS) cuando llegan momentos de picos epidémicos como éste. Beligerante se mostró el Sindicato Médico Andaluz (SMA), que recordó que «hasta ahora hemos mantenido un respetuoso silencio sobre el tema del caos en urgencias porque no queríamos alimentar polémicas que pudieran de un modo u otro acabar repercutiendo negativamente a nuestros compañeros, los médicos que trabajan en estas áreas». Y añadió: «La situación actual ya no permite silencios que puedan identificarse como cómplices, porque hemos llegado a un punto absolutamente intolerable y la situación en una gran parte de los hospitales de Andalucía empieza a ser dantesca».