CAZA MENOR

Galgos, un animal para robar y cazar

La apertura de vedas dispara el robo de estos animales a sus legítimos propietarios

Ejemplares de galgo, una de las razas más apreciadas para la caza menor
Ejemplares de galgo, una de las razas más apreciadas para la caza menor - ABC

Llegan los días grandes para practicar la caza con la apertura de las vedas. Los amantes de la caza menor esperan con ansias el día de salir al campo con sus perros para la captura de la liebre o el conejo, dos de las especies más codiciadas. Durante todo el año han proporcionado a sus galgos un cuidado digno de un atleta. Han cuidado su alimentación y los han sacado casi a diario a correr para que lleguen en plena forma. Ahora, muchos de esos animales cazarán para otras personas distintas a sus propietarios.

El robo de galgos se dispara en las fechas previas a las aperturas de las vedas de caza menor. Amigos de lo ajeno que ven más cómodo romper el candado de las perreras y llevarse a los animales. Quienes roban estos perros vienen de muy lejos para que los animales no sean identificados ni puedan volver a sus hogares.

Es por ello por lo que, aunque sus propietarios denuncien el robo, su recuperación es muy difícil. Es prácticamente imposible ya que es cuestión de tiempo que estos animales acaben ahorcados, con un tiro o arrollados en la cuneta tras ser abandonados. Los ladrones, una vez acabada la temporada de caza, no tienen ningún interés en cuidar de estos animales. Ya se viajarán a otras provincias el año que viene para proveerse.

Un cruel destino

Estos animales sufren un cruel destino. Y daños. Quienes los roban no dudan en arrancarles, sin miramientos, los microchip para que no puedan ser identificados. Una navaja, un corte y problema resuelto.

A veces, los animales se recuperan por una cuestión de azar. Como son los casos en los que la Guardia Civil pilla «in fraganti» a estos individuos.

Uno de estos casos tuvo lugar en Puente Genil, donde agentes de la Benemérita han detenido a un vecino de la localidad, conocido por sus amplios antecedentes policiales, como supuesto autor de un delito de robo de perros.

Los agentes observaron en un punto de verificación de vehículos de transporte de animales, un turismo ocupado por cuatro personas, que resultaron sospechosas a los Guardia Civiles.

Tras parar el vehículo e identificar a sus ocupantes que resultaron ser cuatro vecinos de Baena, dos de ellos mayores de edad y los otros dos menores, se procedió al registro de la furgoneta, localizando en su interior cuatro perros de caza de raza galgo.

En la identificación practicada a los animales, se pudo comprobar que a tres de ellos les faltaba la identificación electrónica (microchip) y cartilla sanitaria canina y observando como uno de ellos macho de capa negra tenía una herida en la parte superior trasera del cuello posiblemente de haberle retirado el microchip que portara bajo la piel, lo que hizo sospechar a los guardias civiles que los perros pudieran ser procedentes derobo.

Las gestiones practicadas permitieron comprobar que los perros, habían sido sustraídos el pasado día 19 de junio en Espejo, siendo reconocidos por su propietario.

Ante ello, días después se procedió a la detención de la persona que dijo ser el propietario de los perros, lo cual no pudo acreditar.

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