GUÍA MICHELIN

La Fuensanta y Cañero: dos barrios con estrella

Kisko García y Paco Morales se criaron en las mismas zonas donde tienen su laureados restaurantes

La madres y las dos hermanas de Paco Morales en el asador familiar
La madres y las dos hermanas de Paco Morales en el asador familiar - V. M.

Algo más de 10 minutos a pie. O para ser más exactos, 900 metros de distancia. Eso es lo que separa a Choco, el restaurante de Kisko García, del de Noor, el flamante negocio de Paco Morales. Son dos establecimientos ubicados en barrios diferentes pese a su cercanía: el primero en la Fuensanta, y el segundo en Cañero. Pero con muchos nexos en común. Desde el pasado el miércoles comparten el tener entre sus vecinos a dos genios de la alta cocina.

Ambos barrios han sentido muy de cerca el reconocimiento de la Guía Michelín, que ha concedido una estrella a Noor y ha mantenido la que ostentaba Choco, que revalida por sexto año consecutivo esta distinción que da derecho a formar parte de una de las guías gastronómicas más influyentes del planeta.

«Antes la gente no sabía qué era eso de la estrella Michelín. Pero ya están informados y son varios los clientes que vienen a preguntarnos cuándo salen», señala la cuñada de Kisko García, Asunción Jiménez. «La gente se alegra cuando ven a mi niño por la tele y vienen a decírmelo y a felicitarme», indica la madre del cocinero de Choco, Manoli González.

El Asador de Nati, un local de cocina casera y tradicional en la Fuensanta, también se ha llenado estos días de clientes «que han venido a felicitarnos», indica Natividad García, que dio a luz hace 35 años al cocinero de Noor.

Morales y García son dos cocineros jóvenes y consagrados. Como también lo son dos vecinos de a pie, enamorados de su gente y de su barrio. «Mi hijo viene al bar, saluda al personal, reparte besos con los clientes... Es un chico humilde. Cuando empezó todo esto se lo dije, no puedes perder la humildad por muy alto que subas», señala Manoli.

Morales no le va a la zaga. Podrá elaborar los platos más sofisticados y con las técnicas de cocina más novedosa. Pero las flores para embellecer sus mesas, el pan o la fruta la compra en los establecimientos de Cañero. Así lo reconoce la responsable de la frutería Hermanos Salinas, María Luisa Lozano, quien afirma que desde que el chef de Noor abrió el pasado marzo frente a su negocio «se ha convertido en un cliente más».

La madre de Kisko García en el bar que junto a su marido abrió hace 39 años
La madre de Kisko García en el bar que junto a su marido abrió hace 39 años- V. M.

La madre del restaurador de la Fuensanta señala que su hijo nació para la cocina y pocas veces se prodigaba en el mostrador. «No quería estar en otro sitio que no fuese la cocina, así que cuando “era demasiado bueno” (cada cual que lo interprete a su manera) lo castigábamos y lo poníamos en la barra, porque él odia estar detrás del mostrador», reconoce la madre de García. «A los 14 años dejó el colegio y su padre le preguntó, con muy malos modos que qué quería ser en la vida. Y el respondió: cocinero», recuerda Manoli.

Chicos de barrio

Compañero de travesuras de Kisko fue su primo Sergio Gómez. «Nosotros éramos los pequeños, los que no estudiábamos y los que centrábamos la atención de toda la familia», reconoce este joven que ha tomado un camino distinto y hoy se gana la vida con su arte como percusionista.

Algo menos revoltoso fue Morales, cuyos vínculos con Cañero no son tan estrechos puesto que ha pasado gran parte de su trayectoria viajando y fuera de Córdoba. «Muchas clientas no lo conocían y ni sabían que era mi hermano», indica Nati Morales, que trabaja en el asador de la familia. Su otra hermana, Sara, que también trabaja con sus padres en el negocio que crearon hace 20 años, señaló que «Paco ha estado poco de cara a la galería en Córdoba, venía a echar una mano cuando empezó con el proyecto de Noor, pero poco más».

Su madre recalcó que «era un extraño para la mayoría de los clientes, ha estado 15 años fuera y era casi un extraño». Pero ya no. Ayer aún seguían las felicitaciones y las muestras de cariño a padres y hermanos, que atendían con la misma entrega detrás del mostrador.

Y hay otra cosa que une a los genios de los fogones de la Fuensanta y Cañero. Estas próximas Navidades rivalizarán con sus padres para hacerse cargo del menú de Navidad. «Todos los años se encarga mi padre, pero mi hermano estará ahí intentado poner su granito», indica Nati Morales. A buen recaudo que será un menú de estrella.

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