MEDIO AMBIENTE

El fuego de Recicor XXI consumió 12.000 toneladas de plástico sin medidas de protección

El informe de Bomberos afirma que se le tendría que haber pedido un plan de autoprotección

CórdobaActualizado:

EL incendio en la planta de vertidos de Recicor XXIen Córdoba del pasado 8 de octubre quemó un total de 12.500 toneladas de «balas de plásticos», un material combustible, sin contar con unas mínimas condiciones de protección para que los bomberos puedan hacer su trabajo.

Esa es la conclusión más relevante del informe que ha realizado el informe del jefe del Servicio de Extinción de Incendios y Salvamento (SEIS), al que ha tenido acceso ABC, que asegura, de una manera un tanto arriesgada, que la empresa incumplía las condiciones de la Autorización Integral Ambientada. El documento ha sido remitido a la Junta de Andalucía y a la Gerencia de Urbanismo para su análisis y consecuencias.

En concreto, el informe de los Bomberos asegura que «la superficie» quemada asciende a unos 25.000 metros cúbicos. Como las superficies no se expresan en metros cúbicos (que es una medida de volumen), hay que tirar de los expertos en residuos.

Una fuente consultada por este periódico asegura que los plásticos tienen una densidad de media tonelada por metro cúbico, aproximadamente. Y eso es lo que da la cifra aproximada de los 12.500 toneladas, el peso de 520 trailer de tres ejes cargados hasta los topes. Una superficie aproximada de 2.500 metros cuadrados con una altura que llegaba en algunos lugares hasta los 20 y los 25 metros de altura.

Condiciones de seguridad

La clave del informe es que las instalaciones de Recicor XXI disponían de las condiciones de seguridad que «cabía exigir» a la planta original, que se dedicaba exclusivamente a los áridos y a los escombros.

Afirma, sin embargo, que las modificaciones realizadas con el tiempo -en el sentido de admitir más residuos, algunos de ellos peligrosos y, como se ha visto, combustibles- tendrían que haber significado un incremento de las medidas de protección «con la escala del almacenamiento de residuos peligrosos, incluyendo una reserva de agua suficiente para el repostaje de los vehículos del SEIS».

El riesgo de los materiales acumulados eran suficientes para ello. El jefe municipal del servicio de Bomberos llega a decir que quien dio el primer aviso es «un testigo exterior». Es decir, que en la planta de residuos no había nadie.

Planes de autoprotección

¿Quién tendría que haber exigido esas medidas de protección? Ahí está la pelea con la Junta que considera que es cosa municipal. Y el jefe de los Bomberos no establece ningún elemento que contradiga al consejero de Medio Ambiente, José Fiscal.

Explica que todos los gestores de residuos de estas características tienen que contar con un plan de autoprotección. ¿Y quién tiene que pedir esas medidas? La respuesta es bien clara: «en el trámite de obtención de la licencia de actividad». En este caso, las licencias de actividad las emite la Gerencia Municipal de Urbanismo. El organismo autónomo ha explicado que la empresa nunca adaptó su permiso municipal a las sucesivas ampliaciones que le dio la Junta y que funcionaba con la documentación de 2009.

Incumplimientos

El informe de los bomberos se adentra en terreno cenagoso cuando asegura que la empresa incumplió los criterios de la Autorización Ambiental Integrada al disponer de 25.000 metros cúbicos de plásticos cuando tenía una limitación de diez toneladas anuales de residuos peligrosos.

Este periódico consultó ayer con expertos en este sector las aseveraciones del informe municipal, que han detectado algunos errores en el sentido de que, con los datos disponibles, no es posible asegurar que se produjo una vulneración de estas condiciones.

Efectivamente, la empresa Recicor tiene una limitación de diez toneladas anuales de residuos peligrosos (que se almacenan de forma diferenciada) pero son aquellos que se producen por la propia planta en su actividad y no los que llevan los clientes para tirarlos en el vertedero.

Se trata del aceite de la maquinaria y los envases que lo contienen así como todos aquellos subproductos de la actividad fabril. Sin embargo, los 25.000 metros cúbicos de plásticos acumulados no tenían por qué ser necesariamente peligrosos, explican fuentes del sector. De hecho, lo habitual es que se trate de residuos catalogados como no peligrosos si no han estado en contacto directo con materiales muy contaminantes.