El deportista en compañía de una directiva de Fepamic, este lunes
El deportista en compañía de una directiva de Fepamic, este lunes - VALERIO MERINO
SOLIDARIDAD

Francisco Salinas Martínez, la pieza del proyecto Magdala en Córdoba

El nadador de elite accidentado desarrolla un proyecto de superación deportiva y personal sobre su propia experiencia

CÓRDOBAActualizado:

Francisco Salinas Martínez. Dicho así, el nombre le podría sonar a más bien poca gente, salvo la especializada. Si se le añadiera detrás el apodo de Kiko ya serían más los que se enterarían de quién se está hablando. Pero para romper el misterio, se trata del nadador bujalanceño 25 veces campeón de España y doble medallista en los últimos Mundiales, entre otras muchas cuestiones. ¿Y qué tiene de especial? Tan sencillo como que hace ya casi 11 años tuvo un accidente de moto que le ha obligado a utilizar una silla de ruedas para desplazarse.

Especialmente optimista, inquieto hasta rayar la hiperactividad, con una capacidad atlética envidiable, y al mismo tiempo capacitado para transmitir una extraña paz, el cordobés aprovechó ayer las jornadas del Foro Diversidad Funcional y Sociedad, en Fepamic, para dar a conocer el proyecto Magdala (la Asociación Nacional para el Fomento de las Capacidades Múltiples), creado como instrumento para la superación deportiva y personal y del que él mismo se puede considerar que es el máximo exponente.

Rotura de la médula

La idea la concibieron a medias entre él y su mujer, Ana Durán, en 2017, curiosamente en el décimo aniversario de aquel trágico suceso, al que Kiko puede ahora mirar sin temor a la cara y hablar de él con total naturalidad. «Iba por la carretera en mi moto y no vi dos baches que tenía delante; el primero me desequilibró, el segundo me lanzó fuera de la vía con tan mala fortuna que choqué de frente contra una señal que me perforó las costillas y el pulmón derecho». El problema fue que también le hizo girar en el aire para que una segunda señal le seccionara la médula dejándolo incapacitado para andar.

«¿Se acaba ahí la vida? No. No se para ahí; no hay que limitarse por una silla de ruedas, no estamos en una urna de cristal. Si te caes, tienes que volver a levantarte, pero tú solo», explicó a una concurrencia que le entendía perfectamente, ya que en un gran porcentaje utilizaban el mismo medio de transporte que él. «Ése es el espíritu de Magdala».

Para ello, tuvo que superar una triple operación de numerosas horas en el quirófano en las que se debatió entre la vida y la muerte, tuvo que autoconvencerse de que un año después de estar en un hospital, el cuerpo le seguía pidiendo marcha y, poco a poco, paso a paso, logró sus dos objetivos principales: Ser nadador de elite (y de los buenos), además de ser preparador físico de pilotos, fichado por Jorge Martínez Aspar para entrenar a Julián Simón, Jorge Lorenzo o Marc Márquez. Éxitos personales que achaca a su tesón y a la idea mental de no ponerse límites.