CAÑETE

Francisca Ruano, a por los 106 años con vitalidad

Esta «joven» centenaria nació en 1910 y su secreto, dice, es beber casi dos litros de leche al día

Francisca bebe una taza de leche en su casa de Cañete
Francisca bebe una taza de leche en su casa de Cañete - A. O.

Francisco Ruano Romero cumplirá 106 años el próximo día 8 de octubre. Nos recibe jovial. Como le gusta, vistiendo con colores claros. Tiene ganas de hacer y no parar. En sus manos aún soporta, activa, su destreza para elaborar ganchillo. Es precisa y no para. «Lo regalo a familiares y amigos», dice. Incluso si la visitas y no estás casado, hasta puede que empiece a confeccionar el tuyo, por si se adelanta eso de pasar por el altar. «Para que tu mujer coja la olla», dice, con una simpatía vital especial y pese a la artrosis que ya cargan sus sentidas manos.

Ni siquiera otra artrosis, que padece en la cadera y la tiene sentada en su silla de ruedas, comporta motivos negativos hacia la vida. «¿Yo, vieja? Pero si estoy muy joven», bromea Francisca. No le falta razón, en absoluto. Ni azúcar, ni anemia. Amable, nos desvela su secreto: «beber mucha leche». Y es que ella toma casi dos litros cada día. Es toda una privilegiada por vivir lúcidamente tantos años. Quién se lo hubiera dicho, tras su nacimiento, allá por el año 1910, en Cañete de las Torres. En este pueblo de la comarca del Alto Guadalquivir se crió, se hizo mujer y sobre todo «persona». Una persona, por cierto, «extraordinaria» según sus propios vecinos, que no paran de visitarla para compartir un rato de charla.

Francisca junto a su hija Ana María, de 80 años
Francisca junto a su hija Ana María, de 80 años- A. O.

Quizás su propia filosofía de vida y también esa compañía familiar y de amistad hayan logrado cerrar varias heridas importantes en su vida. La primera fue hace 34 años, cuando murió su marido, Cristóbal Luceno. «No fue fácil esa pérdida para la familia», dedicada tradicionalmente a la alfarería. En su casa, la de siempre, en la calle Cristóbal Colón, aún se conserva una placa que suscribe: «Antigua alfarería Familia Luceno 1898-1989». La segunda pérdida, fue la de su hijo Tomás, que supuso un gran drama que aún llora nostálgica. El oficio de la alfarería desapareció en Cañete de las Torres.

Es Libra y, como mujer de este signo, es «la mujer ideal». Francisca es trabajadora. «He pasado toda mi vida en el tajo», defiende. Y siempre sonriendo. «Su espíritu no dice la edad que tiene, es muy alegre y vital», dice Ana María, su hija, de 80 años. Pues sí, a Francisca Dios le ha dado «mucha suerte y mucha felicidad». Con esta frase, acostumbra despedir a sus amigos. Se ve que allí arriba, no hay leche ni ganchillo.

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