Fachada del antiguo Hospital de San Sebastián
Fachada del antiguo Hospital de San Sebastián - ABC
MISTERIOS

Los fantasmas del Palacio de Congresos de Córdoba

Numerosos trabajadores aseguran haber escuchado risas de niños pequeños en este edificio que antaño fue casa cuna

CÓRDOBAActualizado:

Las historias sobre fenómenos paranormales en las facultades de Derecho y la de Filosofía y Letras son harto conocidas. Incluso han protagonizado especiales televisivos y forma parte de rutas turísticas de misterio. Pero hay otro espacio en la capital, uno de los primeros edificios que funcionaron en la ciudad de una manera similar a un hospital, donde también se han registrado apariciones extrañas: el Palacio de Congresos y Exposiciones, en la calle Torrijos.

Según relata José Manuel Morales Gajete en su libro «Enigmas y misterio de Córdoba», este centro fue también conocido como «hospital de los ahogados», debido a que entonces era frecuente que muchos jóvenes falleciesen arrastrados por la corriente mientras intentaban cruzar el Guadalquivir a nado.

«A finales del siglo XVII funcionó como manicomio, hasta que a principios del XVIII se construyó el Hospital de Agudos del Cardenal Salazar, y la atención general de enfermos de la ciudad se trasladó a este nuevo centro», recoge el libro. Entonces, el Hospital de San Sebastián pasó a convertirse en casa cuna o «casa de expósitos».

Hasta el año 1961 estuvo recogiendo a los hijos de las madres solteras que abandonaban a sus recién nacidos. En 1980 pasó a ser adaptado como Palacio de Congresos y «cuentan los obreros de entonces que, al parecer, durante esta remodelación fueron hallados decenas de esqueletos de niños», apunta Morales.

En la actualidad, según señala el autor de «Enigmas y misterio de Córdoba», hay muchos trabajadores que han presenciado fenómenos paranormales entre las cuatro paredes de este edificio. «Un administrador asegura haber visto cómo un archivador metálico de dos metros de altura se desplazaba solo, sin que nadie lo tocara». También se ha visto a una mujer de aspecto demacrado, ataviada con un camisón antiguo, que caminaba de forma extraña por los sótanos.