Concentración de los sindicatos por la convivencia escolar
Concentración de los sindicatos por la convivencia escolar - RAFAEL CARMONA
CONVIVENCIA ESCOLAR

Faltas de respeto, zancadillas y coches rayados: la violencia alcanza a los profesores en Córdoba

El sindicato ANPE registra quince casos graves contra docentes el curso pasado

CÓRDOBAActualizado:

El acoso escolar o el «ciberbullying» no es algo que únicamente se produzca a nivel de alumnos. También los profesores son víctimas de situaciones «tensas». Los datos que maneja el Sindicato Independiente ANPE en Córdoba dicen que en Córdoba durante el pasado curso 2016/2017 este sindicato de profesores recopiló unas 40 consultas de muy diferente tipo relacionadas con situaciones violentas. Una cifra que viene siendo ya habitual en los últimos años y que está haciendo que «poco a poco ser profesor se esté transformando en una profesión de riesgo», según el secretario provincial de ANPE en Córdoba, Francisco Luque Espinosa.

De ese total, además, hubo una quincena de casos «especialmente graves», que requirió de acciones jurídicas o a nivel interno para buscarles salida o una solución. Esa cifra de casos llamativos alcanzó los 17 en 2015, mientras que en 2016 fueron 11. «Se dan en toda la provincia y no sólo en la capital», advirtió. Y de esos quince, todos menos cuatro han acabado en los tribunales, que han terminado dando la razón a los docentes, si bien hay algunas que han sido recurridas y falta por conocer la sentencia definitiva.

Denuncias falsas

Entre los casos hay uno de una agresión física por parte de un padre a un profesor; también hay tres denuncias falsas contra docentes por parte de padres; seis por falta de respeto por parte del alumnado a su profesor; uno de un problema de un docente con la dirección del centro por enfrentamientos y otra más por daño a la propiedad de un docente al que se rayó el coche. Los otros cuatro casos no han terminado en un tribunal, porque su solución requiere de otros medios, y hacen alusión a un serio problema de profesores que por circunstancias diferentes y difíciles no pueden dar clases con normalidad.

«Son profesionales a los que los alumnos ponen la zancadilla, les lanzan pelotitas de papel cuando se dan la vuelta para escribir en el encerado, se pitorrean de ellos y les hacen la vida muy difícil para ejercer su profesión», explica el secretario provincial de ANPE. Y cuando se detecta un problema de éstos, lo habitual es elaborar un parte y buscar algún tipo de solución a nivel interno.Si en años anteriores las situaciones «tensas» se concentraban en Secundaria, «ahora están repuntando especialmente en Primaria, sobre todo con padres».