Aspecto del interior del Puente Romano de Córdoba en enero de 2018
Aspecto del interior del Puente Romano de Córdoba en enero de 2018 - VALERIO MERINO
PATRIMONIO

Del estupor a la costumbre: diez años de la reforma del Puente Romano de Córdoba

La actuación levantó polémica por el granito rosa para el pavimento, pero hoy está integrado

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  1. La entrada y la fortaleza de Córdoba

    Vista del Puente Romano y la Mezquita-Catedral en el siglo XIX
    Vista del Puente Romano y la Mezquita-Catedral en el siglo XIX - ABC

    Está en el escudo de Córdoba desde el Edad Moderna y es parte fundamental de su esencia. Se le dice Puente Romano aunque los historiadores sólo dan por seguro que de esta época sean los cimientos. El arquitecto Juan Cuenca, que dirigió la última restauración, lo admite y cuenta cómo hay constancia de muchas actuaciones después, «como en todos los puentes romanos».

    El resto está muy transformado en distintas épocas, entre ellas la árabe. Hasta el siglo XIX, esta era el principal acceso a la ciudad, de forma que los viajeros que llegaban desde el Sur lo hacían por el Puente Romano y la Puerta del Puente.

  2. Una carretera

    Coches y autobuses en el Puente Romano en el año 2000
    Coches y autobuses en el Puente Romano en el año 2000 - RAFAEL CARMONA

    El Puente Romano llegó al siglo XXI como una carretera. Si antes había servido para que cruzaran sobre el río personas y vehículos de tracción animal, desde la década de 1920 también comenzaron a pasar por allí los coches. Hasta 1953, cuando se levantó el de San Rafael, fue el único puente de la ciudad, y sólo en 2003 recibió la imprescindible ayuda del de Miraflores, que se sumó al del Arenal en 1993 para aliviar el tráfico. De 1927 data la reforma que le dio el aspecto con que llegó a 2005, y que Juan Cuenca consideró muy negativa.

    Desde comienzos del siglo XXI se hablaba de peatonalizar el paso fluvial más antiguo de Córdoba y conservarlo como lo que era, un monumento Patrimonio de la Humanidad. Las obras que tenía que realizar la Consejería de Obras Públicas de la Junta de Andalucía comenzaron en 2004 y se confiaron al arquitecto Juan Cuenca.

  3. Deterioro por dentro y por fuera

    El Puente Romano, visto desde fuera antes de su restauración
    El Puente Romano, visto desde fuera antes de su restauración - RUIZ DE ALMODÓVAR

    Las fotografías del Puente Romano en el momento en que comenzaron las obras hacen notar su deterioro al cordobés de hoy, acostumbrado a verlo limpio y restaurado. Los cimientos presentaban notables daños y por épocas incluso vegetación espontánea. El interior daba una imagen algo menos dañada, pero también antigua y lastrada por los efectos de la circulación.

    Sin tráfico, era la imagen más tradicional del Puente Romano, con adoquines y farolas de la llamadas fernandinas, tradicionales en otros puntos de la ciudad.

  4. Los primeros trabajos

    Obras de Luis Gordillo que taparon la obra
    Obras de Luis Gordillo que taparon la obra - VALERIO MERINO

    En el año 2005 comenzó la Consejería de Obras Públicas de la Junta de Andalucía los trabajos, con un presupuesto de 13,6 millones de euros y un final que todavía sería una incógnita. Los primeros cambios los notaron los cordobeses enseguida, ya que se encargaron al pintor Luis Gordillo unas lonas para cubrir el conjunto.

    Fueron actuaciones singulares que también afectarían después a la Puerta del Puente y a distintos lugares del entorno, donde incluso se instalaron miradores, lo que da idea de la importancia que tuvieron para la Junta de Andalucía los trabajos.

  5. La limpieza de los cimientos

    Obras en el Puente Romano de Córdoba
    Obras en el Puente Romano de Córdoba - VALERIO MERINO

    La estampa del Puente Romano cubierto por andamios fue habitual durante meses, pero los cordobeses pronto comenzaron a ver los resultados en el aspecto de los cimientos, que se vieron limpios y restaurados, con un aspecto de consolidación que antes no tenían.

    Los trabajos comenzaron por unas catas de hasta casi dos metros de profundidad que permitieron conocer las distintas restauraciones que tuvo el Puente Romano desde los tiempos de Alhakén II hasta 1878, además de sus materiales.

    El siguiente paso fue la inyección de cemento a presión a través de perforaciones que profundizaron hasta 5 ó 6 metros y y taparon las grietas.

  6. Luchando contra el río

    Maquinaria en el cauce del río durante las obras
    Maquinaria en el cauce del río durante las obras - VALERIO MERINO

    Una parte importante de los trabajos tuvo que tener en cuenta el entorno en que se trabajaba: el cauce del Guadalquivir, el río que vertebra Andalucía. Por eso fue fundamental adaptar los trabajos en la zona más baja a los momentos en que el agua lo permitiese. El verano, sobre todo.

    Para la limpieza de los cimientos fue necesario incluso llevar camiones a la base del puente, con lo que se tuvo que hacer cuando el nivel del Guadalquivir era tan bajo que lo hacía posible.

  7. El granito rosa

    Pavimento de granito rosa durante las obras
    Pavimento de granito rosa durante las obras - VALERIO MERINO

    Saltó la sorpresa durante una de las muchas visitas institucionales que se hicieron a las obras del Puente Romano: el pavimento del paso sería muy distinto. Consistiría en granito rosa. Entonces sorprendió, pero más todavía conforme se acercó la fecha para la reapertura.

    El arquitecto Juan Cuenca resaltó que la voluntad era volver al siglo XIX, al momento previo a la actuación para que pudiesen circular coches. Diez años después, recuerda el poco valor de la reforma que le dio al aspecto adoquinado que tantos habían conocido y resaltó que se su reforma dio algo parecido a un aspecto original, que incluso recuperó la conexión con la torre de la Calahorra.

  8. Sin pretil y con faroles

    El Puente Romano de Córdoba, iluminado
    El Puente Romano de Córdoba, iluminado - RAFAEL CARMONA

    Cuando el Puente Romano quedó reabierto al público llamaron la atención más novedades en el interior, que era objeto de todos los debates. Una era la ausencia de pretiles, que habían existido hasta el momento anterior. Juan Cuenca también recordó que estos pretiles se habían colocado en la actuación del año 1927, cuando se adaptó el puente para la circulación rodada y se le dio el aspecto que había tenido antes.

    También llamaron la atención los faroles, que sustituirían a los que iban sobre los pretiles. Ahora estaban sobre el suelo y no respondían al diseño fernandino y tradicional que habían tenido hasta entonces. Juan Cuenca argumentó que había testimonios de farolas de este tipo en la documentación municipal, y que debió de ser parecida en tiempos de los romanos.

  9. Una inauguración agria

    Manuel Chaves y Rosa Aguilar, en la inauguración del reformado Puente Romano
    Manuel Chaves y Rosa Aguilar, en la inauguración del reformado Puente Romano - RAFAEL CARMONA

    Córdoba recuperaba el Puente Romano después de más de tres años de obras y no se recuerda como un día feliz para la ciudad. Muchos ciudadanos mostraron su descontento con el pavimento que se había elegido, el ya famoso granito rosa, y pedían que se reintegrase el que entendía original, aunque databa de 1927.

    Hubo protestas sonoras cuando acudió el entonces presidente de la Junta de Andalucía, Manuel Chaves, a la inauguración, pero a pesar de todo no se movió ni una coma del proyecto original. «La gente tenía en la memoria el Puente Romano que había conocido, pero era fruto de una actuación desafortunada», recuerda el arquitecto.

  10. El altar de San Acisclo y Santa Victoria

    Ofrenda ante el altar de los patronos
    Ofrenda ante el altar de los patronos - VALERIO MERINO

    Otro elemento que llamó la atención fue el nuevo altar que se colocó frente al monumento a San Rafael, el más antiguo de los humilladeros públicos para el Arcángel, ya que se colocó en 1651. Allí hubo en tiempos una hornacina para el culto a los patronos de Córdoba, San Acisclo y Santa Victoria.

    La reforma lo reinterpretó a su modo, gracias a una creación de José María Baéz. Colocó una hornacina con un cristal en que se podía ver reflejada de forma tenue la imagen de San Rafael. En el interior estaban los nombres de Acisclo y Victoria y las palmas que simbolizan el martirio. Cada año se realiza allí una ofrenda a los patronos de Córdoba en su día, el 17 de noviembre.

  11. La Puerta del Puente y el entorno

    La Puerta del Puente y el Puente Romano de Córdoba
    La Puerta del Puente y el Puente Romano de Córdoba - VALERIO MERINO

    La actuación en el Puente Romano había terminado, pero todavía quedaba una parte del entorno, que formaba parte del mismo paquete de actuaciones. Lo más espectacular fue la recuperación de la Puerta del Puente, que quedaba por fin accesible para el paso de peatones, algo que los cordobeses no habían conocido, aunque fuera a costa de rebajar la cota.

    En 2010 ya se podía disfrutar de esta zona y en 2011 se inauguró la parte que quedaba del Paseo de la Ribera. Todo pasó a ser peatonal y a formar parte de un conjunto muy concurrido por los visitantes en el corazón monumental de Córdoba.

  12. La consolidación tras las críticas

    Aspecto del Puente Romano de Córdoba en enero de 2018
    Aspecto del Puente Romano de Córdoba en enero de 2018 - VALERIO MERINO

    El día de la inauguración hubo cordobeses que se manifestaron contra el aspecto que tenía el Puente Romano, sobre todo en el interior con el granito rosa. La entonces alcaldesa, Rosa Aguilar, aseguró que los ciudadanos tendrían que acostumbrarse, y aunque entonces se entendió como excesivamente complaciente con la Junta, lo cierto es que pasó algo parecido. De inmediato se consolidó como un lugar para el paseo para los cordobeses y sobre todo para los visitantes en el conjunto monumental de la ciudad.

    El arquitecto, tras la lluvia de críticas, defendió su obra con el argumento de que eran actuaciones muy próximas al espíritu original del puente, tanto en los materiales como en la distribución de los espacios, e insistió en que no se podían basar todas las disidencias en gustos personales. Es más, lo justificó todo en la retirada de los elementos que a su juicio perjudicaban al monumento. Pocos repararían en los famosos adoquines que desde unos años después están en la vecina calle Santa Teresa Jornet.