CALIFATO GOURMET

Las estrellas y soles de la cocina se retan en Córdoba

El Círculo de la Amistad ofreció un menú elaborado por algunos de los mejores chef del país

Cocineros y comensales del evento de alta cocina realizado en el Real Círculo de la Amistad
Cocineros y comensales del evento de alta cocina realizado en el Real Círculo de la Amistad - V.M.

La competencia no podía ser más dura. Había que estar a la altura de las circunstancias y brillar como las estrellas de la cocina que son. Los seis cocineros que ayer protagonizaron el mano a mano para elaborar el menú del Real Círculo de la Amistad demostraron por qué ocupan un lugar en el firmamento gastronómico de España.

El Córdoba Califato Gourmet, por tercer año, reunió en las cocinas de este emblemático edificio a una selección de los mejores chefs del país con un único objetivo: deleitar a los comensales con sus creaciones culinarias.

El menú ofrecido a los 150 comensales estuvo elaborado por los cocineros Mario Sandoval, del restaurante Coque de Madrid; Pepe Solla, de Casa Solla, en Poio, Pontevedra; Marcos Morán, de Casa Gerardo (Asturias); así como los cordobeses Kisco García (Choco) y José Roldán, campeón de Europa de Panadería. Una constelación con seis estrellas Michelín y doce soles Repsol, dos de los reconocimientos gastronómicos más importantes del país.

Cada uno de ellos aportó uno o varios platos y algo de la cultura culinaria en la que se formó como cocinero. Y ninguno renunció a hacer un guiño a los comensales cordobeses.

Único requisito: que esté bueno

Para Solla, la innovación no tiene por qué estar reñida con la tradición. «Los platos de la cocina de vanguardia sólo tienen que cumplir un requisito: que estén ricos», setenciaba. Cumpliéndose esta premisa es difícil dar la espalda a la cocina de innovación.

El cocinero Kisco García aportó un aperitivo que rindió homenaje al pescado que compran los cordobeses en las plazas de abastos. Con el título de «Arenque en la Corredera», el cocinero del Choco quiso reivindicar el consumo de encurtidos y salazones tan propio de nuestra tierra.

Y del pan nuestro de cada día se encargó de darle su merecido reconocimiento José Roldán. «No me gusta que los comensales se encuentren el pan en la mesa nada más llegar. Hay que sacarlo como un plato más», reconocía. Hasta cuatro distintos añadió al menú, desde el decaído pan de trigo duro hasta el innovador brioche elaborado «con mantequilla de cabras ordeñadas ayer mismo y de uno de los rebaños que pastan en Córdoba», informaba el prestigioso panadero.

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