Rafael Ruiz - APUNTES AL MARGEN

El error de Fray Albino

El plan de Andrés Ocaña de haber propulsado una decidida renovación urbanística hubiera sido más positivo que los ocho millones gastados en tapar grietas que vuelven a abrirse

Rafael Ruiz
CÓRDOBAActualizado:

Hace una década, aproximadamente, el Ayuntamiento de Córdoba terminó de cometer el error más caro de los que se recuerdan en la política municipal. Con dinero público local (más ayudas de la Junta y del Gobierno central porque la gasolina no llegaba para todo), invirtió algo más de ocho millones de euros en arreglar en torno a 490 casas del barrio de Fray Albino, en el distrito sur de la capital. Se puso fin por la vía rápida, tapar grietas con escayola, a la fenomenal polémica creada a raíz de la denuncia de una asociación de vecinos que aseguraba que unas obras de Emacsa para sustituir las tuberías de la red había generado daños en un grupo de viviendas. Lo que era una docena se convertió en medio millar en cuanto se hizo un estudio mínimamente serio por parte de los profesionales de la Gerencia de Urbanismo. No todas ellas tenían problemas graves pero a todas se le destinaron recursos mediante un complejo plan de ayudas que obligaba a pagar al vecino, presentar la factura y recibir la transferencia de fondos del Ayuntamiento de Córdoba.

Ocho millones de euros y apenas diez años después de aquella operación, vuelven las cosas por donde salían. La pasada Nochevieja, se produjo el desalojo de una vivienda habitadapor una persona de avanzada edad por la situación ruinosa de la casa. Poco han tardado las promesas vacuas de que ahí está el lenguaraz Ayuntamiento de Córdoba para lo que sea. Y ahí están también las presiones de algunos partidos de la oposición y entidades vecinales para que el Consistorio vuelva a sacar la escayola pagada por la totalidad de los vecinos de la ciudad de Córdoba.

La cuestión de las grietas de Fray Albino tiene un componente económico y otro geológico. El primero es fácil de entender. Las casas realizadas con buenos materiales por familias con rentas medias o altas tardan más en caerse que las de las clases populares. El segundo merece una explicación. Toda esa parte de la ciudad tiene un suelo compuesto por margas expansivas, un tipo de suelo arcilloso al que le afectan los cambios de humedad. Si se imaginan el efecto que causa el agua en una esponja seca, eso es lo que ocurre con el comportamiento del terreno de toda la margen sur del Guadalquivir en Córdoba. Es ese movimiento motivado por los distintos aportes de agua al terreno el que genera las grietas, según los numerosos documentos que la Gerencia de Urbanismo y Vimcorsa tienen sobre la materia. Los vecinos de la zona, que llevan décadas arreglando grietas cada año, pueden atestiguarlo.

El exalcalde Andrés Ocaña y el que era gerente de Vimcorsa, Antonio Portillo, se negaron todo lo que pudieron al plan de Rosa Aguilar de arreglar las casas gratis total. Su propuesta era la de delimitar un Plan Especial de Reforma Interior que cambiase la geografía del barrio, actualmente catalogado como de Colonia Tradicional Popular, la forma en la que los urbanistas llaman a las casas de los pobres. Aquel plan optaba por buscar inversores privados que realizasen un nuevo barrio manzana a manzana elevando la edificabilidad. Los vecinos tendrían la alternativa de permutar su casa por uno de los nuevos pisos, levantados con una cimentación más profunda. Como es sabido, Andrés Ocaña perdió el pulso a pesar de que su plan era el mejor para dar una salida al barrio, daba la posibilidad de rejuvenecer la zona y cerraba de una vez el problema de las grietas. Salían las cuentas, había promotoras hasta debajo de las piedras y dinero privado para la adquisición del renovado parcelario de la zona o público para la creación de Vivienda de Protección Oficial. Bastaba con pensar a medio y largo plazo que es justo lo que nunca se hace.

Ahora vuelve a sonar el tam tam de que el presupuesto tiene la obligación de arreglar Fray Albino (y no, como parece lógico, las casas de los vecinos de menor renta) porque en Córdoba tenemos una clase política a la que le encanta tirar balas pagadas por otros. Sobre todo, cuando se abordan problemas complejos que pueden tener un efecto inmediato en el voto. Hace un par de días, escuché a la presidenta de Vimcorsa, Alba Doblas, defender que era necesario pensar en una solución definitiva. Suspiren. Todo vuelve.

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