NATURALEZA

El dilema de la carpa se debate en Intercaza

Una asociación nacional con más de 15.000 inscritos defiende en la feria la carpa como especie deportiva

Stand de la Plataforma en Defensa de la Carpa, ayer en Intercaza
Stand de la Plataforma en Defensa de la Carpa, ayer en Intercaza - ROLDÁN SERRANO

¿Es la carpa una especie exótica o autóctona? La cuestión puede parecer baladí, pero no lo es. De la respuesta depende nada más y nada menos que el exterminio organizado del pez en todo el territorio español o bien su mantenimiento como especie deportiva. Lo segundo es lo que defiende la Plataforma por la Defensa de la Carpa, un colectivo creado este mismo año y que ya aglutina a 15.500 socios en toda España; su portavoz, Raúl López, estuvo ayer en Intercaza para, entre otras cosas, arrojar algo de luz sobre una extraña y compleja situación.

Hagamos un poco de historia. En marzo de este mismo año el Tribunal Supremo se pronunció sobre una ley de 2007, de Patrimonio Natural y de la Biodiversidad, modificada puntualmente en 2013 y 2015. En dicha normativa se incluye un catálogo de especies exóticas invasoras con 202 animales y plantas considerados perniciosos por suponer una amenaza a la biodiversidad. Pues bien, el Supremo, a instancias de Ecologistas en Acción y otros colectivos, incluyó en ese listado a tres especies con un alto potencial para la pesca deportiva, el turismo e incluso la explotación económica. Son el cangrejo americano, la trucha arco iris y la carpa. Esta última es el que ha motivado la «rebelión» de los aficionados a la pesca, porque actualmente la carpa es, según Raúl López, la principal especie para la caza deportiva, por encima incluso de la trucha común -que ya está muy protegida- o del salmón -con una localización restringida-.

La clasificación de la carpa como una especie invasora supondría la prohibición de su explotación piscícola en cualquier modo. En esencia, no se podría pescar, y si se atrapa un ejemplar por error habría que darle muerte al instante. Justo lo contrario de lo que ocurre ahora, ya que la pesca de la carpa es una práctica sin muerte: una vez capturado, tallado y pesado (y tras tomar la inevitable fotografía), el pez debe ser devuelto al agua. «Así que en Europa nos preguntan: ¿váis a dedicaros a eliminar toda una especie? ¿Estáis locos?», asegura López. La clasificación de la carpa como especie invasora es algo que sólo ocurre en España, asegura el portavoz del colectivo.

Regulación del «carpfishing»

Los pescadores no lo tienen todo perdido. Primero, porque la ley aún tiene que entrar en vigor, algo que no ocurrirá mientras el Gobierno siga en funciones y con un Congreso paralizado que, desde luego, tiene otras cosas en qué dedicar su tiempo. No parece que la Ley de Patrimonio Natural vaya a ser una prioridad para el próximo ejecutivo. Pero además, el Ministerio de Agricultura y Pesca ha abierto la puerta a incluir modificaciones mediante un decreto que permita seguir pescando la carpa como hasta ahora, o casi. Porque los aficionados al «carpfishing» creen que la actividad debe estar regulada y, por tanto, tasada, cosa que no ocurre ahora. Y podría tener unos grandes beneficios en cuanto a turismo y explotación piscícola, ya que «el crecimiento de los aficionados es exponencial», asegura López.

En caso contrario, es decir, si finalmente la Ley entra en vigor con el catálogo de especies invasoras tal como está ahora, «se podrían perder hasta 4.200 millones de euros en España», según las cifras de Raúl López. El dato puede parecer exagerado pero el portavoz de la plataforma asegura que «hemos hecho los cálculos teniendo en cuenta todo lo que se mueve en torno a la pesca de la carpa, icluyendo piscifactorías, exportadores e importadores, empresas de logística, tiendas de pesca, productores, licencias deportivas, campeonatos...».

Además, exterminar a toda una especie de las aguas españolas sería «inviable proque no hay medios ni humanos ni económicos» para acometer semejante tarea, dice López. Lás técnicas existen (venenos, pesca eléctrica o con redes e incluso desecado de embalses), pero son aún más agresivas con el medio ambiente de lo que puede serlo la especie en sí. Sería peor el remedio que la enfermedad.

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