MEDIO AMBIENTE

Cosmos ha estado quemando residuos durante tres meses completos desde diciembre

En enero y febrero hubo un parón en el horno de clínker pero la combustión se reanudó en marzo y abril

El director de Cosmos y una trabajadora muestran bolsas de biomasa
El director de Cosmos y una trabajadora muestran bolsas de biomasa - VALERIO MERINO

El inicio de las operaciones de quema de residuos no peligrosos y biomasa en la fábrica de Cosmos tiene fecha concreta. El 2 de diciembre de 2016, la cementera comunicó a la Delegación de Medio Ambiente que de inmediato iba a emplear ese tipo de combustible en el horno de clínker —el compuesto básico del hormigón—, reconocible desde la distancia por su enorme chimenea. Es lo que en el argot técnico se llama valorización, que no es otra cosa que darle una finalidad útil a los desperdicios de otras actividades que de otro modo irían directamente al vertedero o a sitios peores. Hasta esa fecha, y durante décadas, Cosmos había usado exclusivamente el coque de petróleo, un derivado de las refinerías. Aún se sigue usando —y en una gran proporción—, pero combinado con combustibles derivados de residuos (CDR) no peligrosos, biomasa y neumáticos tratados.

Un informe de la consultora Inerco, que se ha encargado de medir las emisiones del foco principal y de analizar los datos procedentes los datos de diferentes fuentes, incluidas las estaciones automáticas que la Junta tiene repartidas por toda la ciudad, no deja lugar a dudas: «Las operaciones de valorización de residuos no peligrosos y biomasa comenzaron a realizarse en la fábrica de Córdoba en diciembre de 2016. Tales operaciones se han desarrollado durante ese mismo mes, y posteriormente, durante los meses de marzo y abril de 2017». El informe, al que ha tenido acceso ABC, tiene fecha de 28 de julio; por lo tanto, Cosmos ha quemado residuos durante al menos tres de los últimos nueve meses.

Inerco no aclara por qué se detuvieron las operaciones en febrero y marzo para retomarlas en marzo y abril, pero puede tener que ver con la demanda de cemento y el propio funcionamiento de la fábrica. En Cosmos no entienden de festivos o vacaciones, y desde que se reanudó la actividad del horno de clínker, el 3 de marzo de 2017, sólo ha parado un día, el 20 del mismo mes, sin que se sepan los motivos. Durante dos días de abril, Cosmos encargó a una empresa autorizada —Eurocontrol— sus propias mediciones de las emisiones a la atmósfera de la chimenea, que complementan las que ofrecen los Sistemas Automáticos de Medidas (SAM) instalados en el horno de clínker, en el que se centra el estudio de Inerco ya que es el principal foco de emisiones a la atmósfera.

Cosmos dispone de una autorización ambiental integrada (AAI) en vigor que le permite quemar residuos no peligrosos y biomasa, y que ha sido cuestionada por el cogobierno municipal y colectivos como Aire Limpio. Una fecha clave en ese proceso fue el pasado 7 de abril, cuando la Delegación de Medio Ambiente cambió la AAI para adaptarla a lo que se denomina «Mejores Técnicas Disponibles» (MTD). En la práctica, ese cambio supone obligar a Cosmos a cumplir toda una larga serie de requisitos si quiere quemar residuos, además de endurecer los límites de emisiones en algunos parámetros. El informe de Inerco sirve para garantizar que Cosmos cumple con todas las exigencias desde la puesta en marcha de la valorización.

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