La alcaldesa de Córdoba, Isabel Ambrosio, durante un acto de apoyo de las ciudades patrimonio de Medina Azahara
La alcaldesa de Córdoba, Isabel Ambrosio, durante un acto de apoyo de las ciudades patrimonio de Medina Azahara - RAFAEL CARMONA
APUNTES AL MARGEN

Córdoba y los compromisos con la Unesco

La declaración de Patrimonio de la Humanidad conlleva tareas que la ciudad aún no ha realizado

CÓRDOBAActualizado:

La alcaldesa de Córdoba, Isabel Ambrosio, ha realizado durante los últimos meses una brutal actividad exterior con viajes permanentes por su cargo como presidenta de las ciudades Unesco de España. Se trata en muchos casos de actividades de promoción o puramente representativas, pero hay que reconocer que la regidora se ha tomado en serio la presencia en foros nacionales e internacionales como voz autorizada de las ciudades que cuentan con una parte relevante o simbólica de su casco urbano acreditadas por la agencia de la ONU para la educación y la cultura. La última de ellas, una acertada intervención ante el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, pidiendo financiación cualificada para el selecto grupo de ciudades.

No pondremos tacha aquí sobre la actividad viajera de los responsables municipales. Se ha defendido en esta sección lo bueno que es ver otras cosas, comprobar iniciativas de gestión urbana que en otros lugares están funcionando y que pueden aplicarse a ciudades históricas como Córdoba que tienen un problema y serio. Cada vez es más difícil encontrar a familias que quieran vivir en el Casco Histórico aunque se lo pudieran permitir por el progresivo abandono de las actividades de servicios y por una miope y mal entendida política de protección del patrimonio y la movilidad que ha generado una huida sin precedentes. Vacío que están llenando los pisos de uso turístico, como cualquier vecino puede comprobar.

El problema de la actividad viajera es que no se corresponde con las decisiones internas que, esas sí, le corresponden al Ayuntamiento de Córdoba. El Casco Histórico de Córdoba tiene su declaración Unesco desde 1994 (como ampliación de la Mezquita-Catedral) pero desde entonces muchas cosas han cambiado en el desarrollo de las obligaciones que comporta este título. Muchas ciudades españolas han realizado esas tareas (como Ambrosio puede preguntar en sus múltiples reuniones) pero el Ayuntamiento que preside, no. Razón por la cual, antes o después, el Ayuntamiento va a tener una inspección y problemas. Tiempo al tiempo.

Londres o Sevilla han estado en riesgo por iniciativas urbanísticas en los límites de su zona protegida

Un ejemplo de ello es la regulación de las llamadas «buffer zone», que significa «amortiguador». Y la regulación Unesco obliga desde hace años a que las ciudades no solo dispongan de una norma concreta de protección de sus bienes culturales sino que establezcan un anillo a su alrededor que también tenga una regulación expresa. Para entenderse, si la zona Unesco llega hasta las Tendillas, regular de forma expresa entre este límite y Ronda de los Tejares para evitar proyectos urbanísticos disparatados. Córdoba pasó el último examen en 2014 y ya entonces las autoridades municipales tuvieron que reconocer que esta parte del trabajo no estaba hecho. De hecho, hasta 2015 no se remitió a la Unesco un plano actualizado con los límites exactos de la zona Patrimonio de la Humanidad. Ciudades como Londres o Sevilla han estado en la lista de riesgo por iniciativas urbanísticas en los límites de la zona protegida.

En segundo lugar, todas las ciudades Unesco del mundo han de contar con un plan de gestión con una dirección propia que permita llegar a compromisos y, además, cumplirlos. Que se puedan evaluar. Los documentos dicen que, cada vez que le pregunta, el Ayuntamiento afirma que tiene un Plan del Casco (que no trata de forma diferenciada la zona Patrimonio de la Humanidad) y que en 2004 creó la Oficina del Casco Histórico. Es una mentira muy piadosa. Ese departamento es una sección de la Gerencia de Urbanismo que nunca ha contado con autonomía de decisión o personal suficiente. Si ha funcionado ha sido por el trabajo de aquellos trabajadores municipales que lo han encabezado.

El Plan del Casco no trata de una forma diferenciada a la zona Patrimonio de la Humanidad

La última comunicación al respecto de la Unesco, según reveló el equipo de gobierno, es que el plan de gestión era inaplazable y obligatorio. Y tiene materia para trabajar. Desde una redefinición de la movilidad hasta iniciativas sobre usos (desde la contaminación visual hasta la política de vivienda) que son un asunto bastante serio. El equipo de gobierno pidió recientemente la ayuda de la Junta de Andalucía para ponerlo en marcha pero no existe siquiera un borrador de consulta pública que permita saber qué quiere hacer el Consistorio con la parte de la ciudad más sensible.

Sirvan estas líneas para recordar que eso de las candidaturas de la Unesco no son o no deben ser una placa en la puerta sino un compromiso de gestión. Algo más que un argumento promocional o una coartada para viajar. Consiste en medidas concretas que, en lo que concierne a Córdoba, están aún por tomarse.