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Edificio del parque tecnológico de Rabananales 12 - ROLDÁN SERRANO
INNOVACIÓN

¿Por qué Córdoba está a la cola de Europa en economía creativa?

El sector señala el inmovilismo y la vaga implicación institucional como lastres del desarrollo ligado a innovación y cultura

CÓRDOBAActualizado:

El diagnóstico que hace la Comisión Europea (CE) sobre la escasa incidencia que tiene la conocida como «economía naranja» en el desarrollo de Córdoba no ha sorprendido a quienes trabajan en este sector. Agentes culturales, emprendedores embarcados en proyectos de I+D, consultores empresariales y profesionales vinculados a la innovación coinciden en señalar que en Córdoba hay materia prima pero no puentes que la canalicen hasta explotar su potencial. Las causas principales que señalan son dos: por un lado, el carácter «provinciano» de una ciudad que se resiste a desprenderse de la tradición; por otro, la escasa y desnortada implicación de las administraciones públicas, que trabajan de arriba a abajo sin buscar la participación de quienes, por su experiencia, tienen más que aportar.

El estudio de la CE coloca a Córdoba en los puestos de salida de una lista de 168 ciudades europeas lastrada, principalmente, por el escaso calado que tiene en la economía local la industria cultural y del conocimiento, aquella que produce intangibles y que en otras ciudades es ya un motor empresarial de primer orden. Córdoba no es Sillicon Valley, pero «he visto más talento aquí que allí». Quien habla es Francisco Javier Gómez, uno de los fundadores de PayThunder, una «app» de pago móvil que ya funciona en casi 40 países del mundo. A su juicio, la ciudad puede presumir de capital humano pero le hace falta un empujón serio. Gran parte del problema, explica, viene de la propia ciudadanía y de una cultura lenta y despegada de las obligaciones -también de las fiscales, recuerda-. Tampoco lo ponen fácil las instituciones, que tienen «mucho margen de mejora», y la burocracia, que es excesivamente tediosa. Gómez recomienda encarecidamente viajar, copiar y aprender para superar un problema que es «grave pero solventable».

Critican que los programas de innovación se diseñan sin implicar ni estudiar las necesidades de quienes se beneficiarán de ellos

Menos optimista se muestra el empresario Alfredo Romeo, especializado en proyectos de base tecnológica, que tiene claro que «nada va a cambiar. Seguiremos viviendo del pasado y del campo, del inmovilismo». Para esta afirmación se basa en su experiencia al frente de varios proyectos pioneros que no han logrado un anclaje porque la sociedad cordobesa no quiere pagar por innovación, pero tampoco por la cultura. No existe, dice, un mercado dispuesto a apostar por esos intangibles que generan valor añadido. Este planteamiento lo comparte, de forma parcial, el también empresario Alfonso de Cabo, que defiende que las instituciones culturales públicas han hecho mucho daño fomentando la gratuidad. «Eso daña la percepción del ciudadano. Nos hemos acostumbrado a lo gratis y hay quien no quiere pagar por ver una exposición o ir a un concierto, como si no existiera detrás un trabajo que necesita sostenerse». De Cabo defiende que, sin embargo, en Córdoba hay un tejido creativo pequeño pero poderoso. «Se hacen pocas cosas, pero se hacen», e invita a poner el foco en iniciativas que han logrado implantarse con fuerza en el territorio como Teatro Avanti.

También desde lo público se impulsan iniciativas para apoyar el emprendimiento. En 2018, el Instituto Municipal de Desarrollo Económico (Imdeec), que dirige Mar Téllez (PSOE), prevé invertir 1,3 millones de euros en incentivos y subvenciones. Sin embargo, hay un punto en el que coinciden todos los agentes consultados para este análisis, y es en la tendencia de la administración a funcionar de arriba a abajo. «Los programas públicos de innovación se diseñan sin implicar ni estudiar las necesidades de las personas» que se van a beneficiar de ellos, explica Magda Sánchez, de Colaborativa.eu, una agencia de diseño, tecnología y acción social dedicada a iniciativas de cultura libre e innovación social. Sánchez apuesta por darle la vuelta: haría falta que la colaboración entre la institución y los proyectos innovadores «fluyera de abajo arriba, para resultados más visibles». En este diagnóstico coincide Miguel Calero, que hasta hace muy poco estaba al frente del coworking Cosfera. «No hay una estrategia, ni se escucha a la gente del sector», critica. «La formación impulsada por la administración local y regional carece de una mínima dosis de conexión con las necesidades de la empresa privada, y las acciones de impulso de creación de empresas están más ajustadas a 'pymes' de comercio que a empresas digitales», defiende.

«La carencia de personas con una adecuada formación en la industria digital frena la creación y el crecimiento de empresas creativas»

Calero, emprendedor y figura relevante en el sector digital de Córdoba, considera, no obstante, que «tenemos que felicitarnos por estar presentes en este ranking» en el que sólo aparecen 14 capitales españolas, aunque destaca el escaso peso de «trabajadores en sector creativo y áreas basadas en el conocimiento, donde estamos muy lejos» de ciudades con similar población. Considera que «la carencia de personas con una adecuada formación en la industria digital está frenando la creación y el crecimiento de empresas creativas», algo que de forma indirecta «refleja en la escasa atracción de talento extranjero y nacional y la migración y escaso retorno de talento».

Para el fundador de Cosfera, la culpa la tienen, por un lado, programas públicos de educación que «están siendo incapaces de adaptarse al ritmo requerido por la industria» y la «agresividad inexplicable» que sufren por parte de las instituciones los escasos programas privados con calidad y conexión con la empresa. Además, considera que «las empresas están optando por contratar personal poco cualificado y formarlo dentro, o directamente por contratar profesionales que trabajan en remoto desde otras partes del mundo». Apuesta por acelerar la transformación digital de las empresas. Calero recuerda que, hace más de un año y desde el sector privado, «ya le ofrecimos al Ayuntamiento más de 100 ideas para la transformación digital de Córdoba» elaboradas junto a un centenar de empresarios y profesionales digitales.