Imagen de la obra «Intrusiones» cuando estaba expuesta - ABC
TRIBUNALES

Condenan al Ayuntamiento de Córdoba por cargarse una obra de arte contemporáneo

Tendrá que pagar 4.000 euros al autor por el siniestro total de una instalación de videoarte

CÓRDOBAActualizado:

El juzgado de lo contencioso administrativo número cuatro ha condenado al Ayuntamiento de Córdoba por un hecho bastante insual: cargarse una obra de arte contemporáneo. En concreto, una instalación de videoarte que pidió para una exposición colectiva que se celebró en distintas sedes entre noviembre de 2014 y febrero de 2015 con el título de «60 años de arte contemporáneo en Córdoba». Fue uno de los mayores eventos culturales programados en el anterior mandato y, para ello, se pidieron obras tanto a colecciones como a la práctica totalidad de los artistas cordobeses. El Consistorio tendrá que pagar 4.000 euros al autor, Daniel Palacios, que ha sido defendido por el abogado Luis Alfonso Tirado.

La obra se llama -llamaba- «Intrusiones» y consiste en una ventana de madera hecha a mano con la particularidad de que una de las ventanas estaba ocupada por una pantalla led en el que se podían ver las imágenes que daban soporte a la instalación.

La obra formó parte de la muestra «60 años de arte contemporáneo en Córdoba»

La sentencia recoge que el Consistorio recibió la obra en perfecto estado de revista, embalada en un cajón de madera con espuma en su interior. La organización de la muestra corrió con los trabajos efectivos de transporte y montaje. El problema, asegura el fallo, se produjo cuando se devolvió la instalación a la familia del autor, que reside habitualmente en Alemania. El informe pericial que se presentó por la defensa legal de Daniel Palacios explica que toda la parte de madera de la obra se encontraba arañada y que faltaban trozos de este material. Toda la electrónica interior de la instalación había sido desmontada, faltaba la clavija de conexión y los herrajes metálicos se encontraban deformados.

El Consistorio asumió desde el primer momento el siniestro y dio parte a la compañía de seguros de la exposición. En momentos posteriores, la defensa municipal ha intentado demostrar que los desperfectos no eran cosa suya por una cuestión que el juez no ha comprobado. En concreto, la madre del autor fue la que recibió la obra y firmó el albarán. La sentencia asegura que eso no significa nada ya que se reconoce, desde el primer momento, que en ese acto no se realizó un examen de la obra.

El artista y el Ayuntamiento nunca se llegaron a poner de acuerdo sobre qué había que hacer con la obra. El informe pericial elaborado por Daniel palacios asegura que no había ninguna posibilidad porque, pese a la calidad de los materiales que se usaran, era imposible controlar un envejecimiento uniforme de la obra. De hecho, la empresa con la que contactó el Consistorio reconoce que no era posible prever el comportamiento futuro de los materiales.

Otra de las claves del pleito es quién pagaba. El Ayuntamiento organizaba la muestra, la Fundación Botí realizaba el transporte de las obras y ambas tenían sus compañías de seguros. El juzgado llega a la conclusión de que solo el Consistorio es el responsable de responder por los daños causados. Básicamente, porque fue el coordinador de la muestra quien la eligió, quien se hizo cargo de la interlocución con el artista y quien era el responsable de que todo saliese adecuadamente. Las aseguradoras se han librado porque el autor de la obra solamente procedió contra la institución.