BELALCÁZAR

Condenado a 15 años de prisión por apuñalar a dos conductores de autobús

La Audiencia reconoce la atenuante al acusado, que tiene 20 años, por trastornos psicológicos

Fachada de la Audiencia Provincial
Fachada de la Audiencia Provincial - ARCHIVO

La Sección Tercera de la Audiencia Provincial de Córdoba ha dictado una sentencia por la que condena a penas de 15 años de cárcel a un joven de unos 20 años de edad, acusado de intentar asesinar a puñaladas al conductor de un autobús e intentar matar a otro, con la atenuante de padecer trastornos, en la línea entre la capital cordobesa y el municipio de Belalcázar en marzo de 2014.

Según recoge la sentencia, a la que ha tenido acceso Europa Press, el procesado, quien pidió «perdón» tras reconocer los hechos en el juicio, deberá pagar en total unos 50.000 euros en concepto de indemnizaciones a las dos víctimas y a la empresa de transportes.

En concreto, se da por probado que los hechos ocurrieron sobre las sobre las 18.00 horas del día 21 de marzo de 2014, cuando el acusado, tras subirse en la parada de la localidad cordobesa de Fuente la Lancha, a la altura del kilómetro 25 de la carretera A-422, se dirigió hacia el conductor con un cuchillo, que tenía una hoja de 25 centímetros, «con ánimo de acabar con su vida».

De este modo, los magistrados detallan que «de manera sorpresiva y por la espalda, comenzó a clavarle el cuchillo en diferentes partes del cuerpo, al menos en nueve ocasiones». Como consecuencia de ello, el hombre sufrió distintas lesiones y heridas, de las que tardó en curar 133 días, de los cuales ocho estuvo hospitalizado, al tiempo que ha sufrido secuelas en la mano derecha, unas diez cicatrices y trastornos neuróticos, entre otras causas.

En este sentido, las lesiones sufridas «implicaron un riesgo vital directo», de forma que «de no haber recibido asistencia médica urgente para controlar la hemorragia sufrida, habrían puesto en peligro la vida», según explican los jueces.

Mientras tanto, el segundo conductor del autobús cogió por los hombros al procesado, para separarlo del otro, mientras este conseguía detener el autobús. Al separarlo, el acusado, «con ánimo de acabar con su vida», supuestamente empezó a asestarle puñaladas, al menos seis, mientras lo echaba hacia el pasillo del autobús, cayendo a continuación al suelo como consecuencia de las puñaladas recibidas.

Riesgo vital directo

Como consecuencia de ello, dicho conductor sufrió diferentes lesiones y heridas punzantes, por las que recibió tratamiento médico durante 104 días, de los que once estuvo hospitalizado. Asimismo, ha sufrido secuelas consistentes en ocho cicatrices de diverso tamaño.

Según advierten los magistrados, las lesiones sufridas por el segundo conductor «implicaron un riesgo vital directo para él, al haber afectado a órganos vitales -pulmón e hígado-», y que «de no haber recibido asistencia médica urgente, habrían puesto en peligro su vida».

A continuación, el acusado saltó del autobús rompiendo la ventanilla de socorro del mismo, de forma que causó unos perjuicios a la empresa de transportes tasados pericialmente en 2.151 euros. Tras ello, fue localizado por agentes de la Guardia Civil, casi una hora después, a unos dos kilómetros de distancia del lugar de los hechos, en el paraje denominado «El Palomar» en el término municipal de Belalcázar, agazapado entre unas ramas.

Entretanto, en la resolución judicial se señala que el procesado sufre «un trastorno de personalidad -trastorno disocial de la personalidad impulsivo-, así como trastorno por consumo de sustancias, que le produjo en el momento de los hechos una limitación de su voluntad -control volitivo de la conducta-». El varón permanece en prisión preventiva desde el día 22 de marzo de 2014, prorrogada en febrero de este año.

Al respecto, los jueces indican que «no cabe duda de que el reconocimiento de los hechos» por parte del procesado está dotado de «una indiscutible fuerza», pero «solo con ello no bastaría para condenarle», aclaran, aunque al mismo tiempo apuntan a las declaraciones de las víctimas, «respaldadas» por los informes médico forenses, que «confirman tanto la forma en que se produjeron los acontecimientos, como también el claro propósito de causarles la muerte que animaba al agresor».

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