Chiquito de la Calzada y su mujer Pepita García eran inseparables
Chiquito de la Calzada y su mujer Pepita García eran inseparables - ABC
DECESO

Chiquito ya está con Pepita

El humorista malagueño estaba muy unido a Córdoba ya que su mujer, con la que se casó en 1950, era natural de la ciudad

CÓRDOBAActualizado:

El popular humorista malagueño Gregorio Esteban Sánchez, conocido como Chiquito de la Calzada, ha fallecido en torno a las 3.00 de la madrugada en Málaga a los 85 años de edad por las complicaciones generadas después de que la semana pasada sufriera una angina de pecho y tuviera que ser sometido a un cateterismo. Estaba ingresado en el hospital Regional de Málaga desde el pasado día 31 de octubre y, cuando parecía que mejoraba tras la intervención, el martes el centro sanitario comunicaba que había entrado en la Unidad de Cuidados Intensivos por culpa de una infección.

El artista estaba muy unido a Córdoba, ya que su esposa, Josefa Gómez, más conocida como «Pepita», con la que contrajo matrimonio en 1950, era natural de la ciudad de la Mezquita. Chiquito de la Calzada nunca superó su muerte en 2012 por culpa de un fallo cardiaco.

El humorista se acordaba en más de una entrevista de su mujer, a quien dedicó estas palabras en el diario La Opinión de Málaga: «Que un matrimonio dure tanto se consigue con mucho arte y mucho cariño. Ella es cordobesa. La conocí en Córdoba mientras trabajaba en el circo chino de Manolita Chen. Cuando ví a esa mujer en primera fila me dije: ¡Hasta luego Lucas! Ésta ya no se me va».

La pareja nunca tuvo hijos, pero llevaba más de 50 años junta y estaba muy unida. En 2010 el artista Antonio Montiel brindó al matrimonio un lienzo para celebrar sus bodas de oro. Fue durante una fiesta celebrada en Antequera a la que asistieron más de 400 invitados.

Con la muerte de Chiquito, desaparece el cómico que a los 62 años y gracias a la televisión se convirtió en todo un fenómeno sociológico por su peculiar forma de contar chistes. Se va el inventor de unos característicos y surrealistas lenguajes gestual y especialmente verbal que, pese a conseguir plena popularidad hace ya dos décadas, aún continúan vigentes en el imaginario de muchos españoles.