AMPLIACIÓN DEL HOSPITAL

El chasco de la «refundación»

Los grandes proyectos para mejorar el Reina Sofía siguen en vía muerta

El chasco de la «refundación»

Eran otros tiempos en los que el dinero daba para alimentar la megalomanía. La sanidad pública no se quedó al margen de esa corriente contagiosa y, en 2006, anunció con todo su aparato de propaganda que iba a «refundar» el Hospital Universitario Reina Sofía.

El Plan de Modernización Integral, como le llamaron los servicios de prensa de la Administración autonómica, venía en realidad a rematar el incompleto Plan Director de ampliación del recinto, que databa de los años noventa. El planteamiento, asistido por una previsión económica inicial de 110 millones de euros, era más que ambicioso: bajo el gancho de habitaciones individuales para todos los pacientes y la incorporación de la vanguardia tecnológica, los gestores del Servicio Andaluz de Salud (SAS) empeñaron su palabra en unos planos que al poco tiempo, y sobre todo a raíz de la irrupción de la crisis económica, se quedaron poco menos que en papel mojado.

La «refundación» tornó entonces en «reformulación», el término oficial para explicar que los recortes presupuestarios no daban para todo lo que la Junta quería poner en marcha en el Reina Sofía, que no era poco. Entre otras prestaciones, el proyecto preveía un nuevo hospital para madres y niños y edificios independientes para las dolencias más en alza y difíciles de tratar, como por ejemplo el cáncer.

Además de con el revés financiero, la Consejería de Salud se las tuvo que ver con la aguerrida postura de un nutrido grupo de padres y madres de enfermos y de profesionales del Materno-Infantil muy enfadados porque en el planteamiento de la Administración autonómica -hasta en el previo al frenazo por la rebaja del presupuesto- fuera la reforma y mejora de este edificio las que quedaban más atrás en el calendario. Nacía así la Plataforma No Me Quites Mi Hospital, que obtuvo una presencia más que notable en la sociedad cordobesa y a cuya causa se sumaron figuras señeras del mundo de la sanidad cordobesa, como por ejemplo el doctor Manuel Concha.

Actividad creciente

La Plataforma no ha dejado de estar activa en estos años porque era una evidencia que las grandes obras previstas en el Plan de Modernización no se han llevado a cabo. Las proclamas de la Plataforma no han cesado desde 2009 y su queja sigue siendo, en esencia, la misma. Este colectivo ve ahora, además, que el nuevo edificio de consultas externas para menores y madres que anunció la Junta hace en torno a un mes es un parche a las necesidades reales de los pacientes y que, sobre todo, no tiene parangón con el previsto con la tan cacareada «refundación».

Para la Plafatorma es un hecho que «se han realizado obras de mejora, sobre todo desde que esta Plataforma Ciudadana denunció sus deficiencias y el mismo Defensor del Pueblo y este Ayuntamiento, las exigieron, pero persisten muchas y graves deficiencias y no todas pueden ser subsanadas, pues sería preciso un nuevo edificio funcional y pensado para dar respuesta a las necesidades actuales, más espacio y una nueva ubicación».

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