Un rebaño de venados
Un rebaño de venados - ARCHIVO
CINEGÉTICA

La caza mayor, única excepción de una temporada a medio gas

La sequía desluce un año de muchas capturas pero con trofeos de mala calidad

CÓRDOBAActualizado:

El agua hace falta en el campo. Y no solo para los regadíos. Hace falta para que corran los arroyos, brote la hierba y los animales silvestres pueden desarrollar su ciclo vital. En años de sequía, como lo fue 2017, las especies abatidas en las distintas modalidades de cacería dan una muestra de la importancia de la lluvia. En unos casos mermada su población por la falta de alimentos y en otros con unos trofeos de escasa calidad. A semanas de que cierre la temporada de caza mayor, la más importante por el volumen de personas que moviliza cada fin de semana, así como por su impacto económico, desde la patronal Asaja Córdoba ofrecen un balance de las cacerías en la provincia.

El responsable del Área Cinegético-Forestal de la citada asociación, Tomás Jurado, señala que la sequía ha malogrado una temporada montera que tenía todos los alicentes para ser una de las mejores de los últimos años. El técnico de Asaja señala que, a falta de datos oficiales, «como mínimo vamos a acabar con las mismas monterías autorizadas que en la temporada pasada, aunque seguramente se superen». El ejercicio montero anterior se cerró, según las fuentes consultadas por ABC, con medio millar de batidas autorizadas por la Junta.

Más densidad de caza

Jurado indica que «la etapa de la crisis ya quedó atrás, y eso se nota en la caza mayor, que es un indicador de la marcha de la economía, ya que no es una modalidad al alcance de todos los bolsillos». Aparte de que haya más alegría económica, el técnico de Asaja apunta otro dato para explicar el auge. Las especie de esta modalidad «están ahora en sitios donde antes no tenían su hábitat. Se han dispersado. El jabalí está ya muy implantado en la campiña, donde antes nunca había habido». El responsable del Área Cinegético-Forestal concluye con que «ahora hay mayor densidad de caza».

En las antípodas está la situación de la caza menor en Córdoba. Modalidades tradicionales como los ojeos de perdiz «apenas se han celebrado, son testimoniales», indica Jurado. La razón no es otra que la «crítica situación» por la que atraviesa esta especie. De hecho, tal y como ya se ha contado en estas páginas, las principales sociedades de cazadores de la provincia no han hecho uso de todos los días hábiles de los que disponen para su captura con el fin de promover su recuperación. Hay cotos donde sólo se han autorizado cuatro de los 22 días que tenían habilitados.