COSMOPOÉTICA

Cartarescu, el poeta que no escribe versos (pero aspira al Nobel)

«La poesía es un el gato muerto de nuestro tiempo», dijo el escrito rumano ayer en Córdoba

Mircea Cartarescu y el poeta Carlos Pardo, ayer en Cosmopoética
Mircea Cartarescu y el poeta Carlos Pardo, ayer en Cosmopoética - RAFAEL CARMONA

Cosmopoética recibió ayer a un poeta que no escribe versos. El rumano Mircea Cartarescu (Bucarest, 1956), uno de los nombres que suena cada año para recibir el Nobel de Literatura, lleva más de 25 años, según confesó él mismo, sin escribir un solo poema. Y pese a todo, se considera un poeta —«nunca fui otra cosa», afirmó en una divertida charla—, uno que entiende que «la poesía es el gato muerto de nuestro mundo».

No es fácil explicar la analogía que empleó Mircea Cartarescu, y si no que se lo pregunten a su traductor —el escritor piensa en rumano, habla en inglés fluido y conoce bien el español, como demostró ayer al corregir a su propio intérprete—. La parábola del gato muerto procede del budismo zen y la empleó J. D. Salinger en «Levantad, carpinteros, la viga del tejado». En esa novela norteamericana el protagonista, Seymour Glass, dice que quiere ser un gato muerto porque ésa es la cosa más valiosa del mundo, ya que nadie puede ponerle precio. Eso mismo piensa Cartarescu sobre la poesía: algo inútil pero por eso mismo valioso, impagable y necesario.

«La poesía es el gato muerto de nuestro mundo porque la gente cree que no la necesita. A menudo los poetas son despreciados, pero precisamente por ser algo inútil es algo extremadamente importante», dijo Cartarescu, un autor al que se le empieza a conocer en España desde hace poco gracias al trabajo de Impedimenta, la editorial que ha publicado casi toda su obra narrativa en español («Nostaglia», «Lulú», «El Levante», «El ojo castaño de nuestro amor»...). Con la poesía no se puede, según Cartarescu, ganar dinero ni prestigio, ni entrar en «los circuitos importantes de este mundo; por eso es impagable, porque no tiene un objetivo determinado, es para todo el mundo y gratis».

No es la primera vez que el aspirante a Nobel —aunque él lo niega, como todos los aspirantes— visita Córdoba. Ya estuvo en la edición de Cosmopoética de 2011 invitado por Carlos Pardo, el otro poeta que participó en la jornada de ayer en la Sala Orive dentro del ciclo «La voz de los poemas». Y fue entonces cuando se enamoró de la ciudad y de España, manteniendo una relación constante gracias a Carlos Pardo, «un maravilloso poeta y mi amigo», dijo Cartarescu. No faltaron tampoco los piropos al escenario de la conversación, «un impresionante lugar donde va a ser raro leer poesía porque no tengo costumbre de hacerlo», declaró el autor rumano.

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