Un grupo de turistas hace cola en el Patio de los Naranjos para entrar a la Mezquita-Catedral de Córdoba
Un grupo de turistas hace cola en el Patio de los Naranjos para entrar a la Mezquita-Catedral de Córdoba - VALERIO MERINO
PRETÉRITO IMPERFECTO

Se buscan turistas

Mientras los turistas aprietan el paso por la Ribera, nosotros a lo nuestro: nombres de calles, tamaño del escote o los humos

CÓRDOBAActualizado:

Córdoba cerró el año pasado uno de sus mejores cursos turísticos. Todos los indicadores se han alineado en esta corriente, y no cabe duda de que la ciudad vive una etapa dulce como destino cómodo, económico y repleto de atractivos patrimoniales y sensoriales. Hay más de un millón de razones que así lo atestiguaron en 2017. Un sector servicios ávido de que esta coyuntura pueda cristalizar y desarrollarse más y mejor. Un tejido privado que pone toda la carne en el asador, inventa y asume riesgos, pero pronto cae en las garras de la medianía con presupuesto y vocación de turista oficial. Un lecho de oportunidades fácil de intuir, pero demasiadas sombras inexplicables para una actividad en la que, queramos o no, pivota la alforja diaria del pecunio. La infantería de nuestra economía local.

Empiezan, por ejemplo, a sonar cantos de sirena interesados que piensan más en las urnas que en la realidad. El mantra de la masificación viene inyectándose paulatinamente en una falsa creencia de que el fenómeno que sufren urbes como Barcelona vive ya entre nosotros. Las coartadas que alimentan el ideario copiado para dar trigo al electorado radical sin más recorrido que un mensaje dañino de puertas para adentro y con vocación hacia fuera.

El asunto del supuesto abandono del Centro histórico por el turismo, cuando esta zona de la ciudad es la más castigada por el Ayuntamiento de Córdoba y la Junta de Andalucía desde hace muchos años. Por falta de inversiones que no se han ejecutado, por ausencia de facilidades para hacer atractiva la residencia de las generaciones jóvenes, por el castigo de los interminables planes de tráfico que convierten sus calles en ratoneras y por el abandono de la fisonomía urbana que en algunos puntos concretos da pena.

La promoción turística se confunde con la promoción personalista o con la excusa perfecta para atender empresas superfluas y secundarias frente a la verdadera razón de ser del cargo. De mayor quiero ser presidente del Grupo de Ciudades Patrimonio de la Humanidad, dónde va a parar... Y los números parece que no se leen o no se quieren mirar con lupa. La Mezquita-Catedral ha logrado un nuevo récord de visitantes: cerca de dos millones el pasado ejercicio. El dato es el doble del número de turistas que llegan a la ciudad. Si descontamos las visitas gratuitas al monumento y templo -colectivos de mayores o colegios-, podríamos hablar de 1,6 millones de turistas. Esto es, seiscientas mil personas más que sólo vienen a ver nuestro bien patrimonial de referencia y no cuentan para nada más.

¿Qué se está haciendo para frenar esa sangría? ¿Acaso no hay más atractivos para intentar atrapar a estas interminables filas de turistas que trajinan su visita exprés por la Ribera? ¿Tan bien lo está haciendo el Cabildo Catedral de Córdoba, que triplica en estos años el aumento del turismo frente al alza de los datos de Córdoba, en comparación con el Ayuntamiento y la Junta...? ¿No es la gestión pública el remedio de todos nuestros males y la clave de bóveda del sector turístico...?

Lo cierto es que a lo gurús del turismo se les amontonan los problemas sin resolver: Palacio de Congresos, Centro de Exposiciones Ferias y Convenciones, Aeropuerto, Caballerizas Reales, tramitación de nuevos proyectos hoteleros, regulación de las viviendas turísticas, la mejora de la visita a Medina Azahara, los horarios, la escasa presencia de grandes espectáculos o eventos de ciudad (comparen el Año Manolete con el Año Murillo en Sevilla)...

Mientras los turistas aprietan el paso por la avenida del Alcázar, nosotros a lo nuestro: el nombre de las calles, el tamaño del escote de las mujeres en la Feria, los humos de Cosmos o la titularidad de la Mezquita-Catedral...