Carlos Pera, en un hospital de Bangassou, en la República Centroafricana
Carlos Pera, en un hospital de Bangassou, en la República Centroafricana - ABC
COOPERACIÓN

Bisturíes desde Córdoba para las heridas del tercer mundo

Seis fundaciones sanitarias envían a decenas de médicos en misiones solidarias

CÓRDOBAActualizado:

Entienden su profesión más como una vocación de servicio a quienes les rodean que como una manera de ganarse la vida. Y su concepto del prójimo es ancho, tanto como el mundo. Así que lo recorren de arriba a abajo, y más abajo que arriba, para poner su talento y su conocimiento al alcance de muchas personas para las que un médico es como un extraterrestre que hace milagros, o casi.

Carlos Pera podría escribir un libro, o varios, sobre su experiencia en los países de Tercer Mundo y hablar durante horas y horas sobre ese tema sin que nadie se aburriera. A sus ochenta y dos años aclara que su colaboración en países africanos y sudamericanos se remonta a su época en activo, que acabó en 2005. «Conozco bien Marruecos, Túnez, Libia, sobre la que versa mi tesis doctoral en Geografía, Egipto, Mali, Burkina Faso, Sudán, Etiopía, Guinea, Nigeria, República Centro Africana, Ruanda y Tanzania, donde se ha centrado mi mayor actividad como médico», relata el doctor.

Su relato es extenso: «En Ciudad del Cabo fui a visitar el Hospital Groote Shuur, donde se realizó en 1967 el primer trasplante de corazón», precisa el cirujano, que pertenece a la Fundación Urafiki y con la que prestó ayuda en Tanzania. «En Mangola fui el primero en abrir e inaugurar las campañas quirúrgicas, en el año 2006: mi primera intervención fue una cesárea y después vino de todo, desde un quiste de ovario gigante de cuarenta kilos, un cáncer de riñón, bocios, peritonitis por fístula intestinales, y un sin fin de problemas de cirugía pediátrica».

José María Sáez Bravo, en África
José María Sáez Bravo, en África-ABC

José María Sáez y otro compañero conocieron a dos sacerdotes hace 23 años que trabajan en Tanzania, en concreto en el Valle de Mangola. «Ellos llevaban allí treinta años en Tanzania y nosotros nos unimos con la idea de ayudar en lo que pudiésemos. El primer contacto fue para la creación de un hospital, que en realidad eran dos naves en medio de las cuales había una fuente y nuestro objetivo era dotarlo de fármacos y organizar mejor las consultas», dice al relatar su historia. «Esa aventura de 1995 se convirtió en que la gente se enteraba de que habían llegado dos médicos de España y todo el mundo iba vernos cuando estaba malo», resume. Este facultativo de San Juan de Dios se volcaría también en lo social, desde construir una escuela hasta comprar un tractor.

José Gómez Barbadillo, tercero por la izquierda, en una misión
José Gómez Barbadillo, tercero por la izquierda, en una misión-ABC

Antonio Hidalgo es uno de los oftalmólogos del equipo de profesionales del Hospital La Arruzafa, un centro especializado que a través de su fundación (Fundación La Arruzafa), y lleva realizando expediciones de cariz humanitario a países africanos desde hace más de doce años. Ha recorrido varios países de África y reconoce vivir con «mucha emoción» la labor solidaria, porque entiende que «ya es algo que forma parte de nuestra filosofía de vida y de nuestro trabajo».

José Gómez Barbadillo, que tiene su puesto de trabajo en el Hospital Reina Sofía, colabora desde 2003 en la ONG jiennense Quesada Solidaria, que desarrolla distintos proyectos quirúrgicos en Centroamérica, sobre todo en Guatemala y Nicaragua. «Las patologías que atendemos en nuestros proyectos son fundamentalmente úlceras varicosas, hernias abdominales, proctología, cálculos biliares y extirpación de tumoraciones», sostiene.