Un ciudadano delante de un rótulo con el nombre de José Cruz Conde
Un ciudadano delante de un rótulo con el nombre de José Cruz Conde - VALERIO MERINO
MUNICIPAL

El Ayuntamiento de Córdoba tendrá que voltear su norma con el cambio de calles

Varias entidades piden la palabra en el Pleno, que se espera caliente, a favor y en contra

CÓRDOBAActualizado:

El Ayuntamiento de Córdoba tendrá que desoír expresamente los preceptos de su propia normativa sobre rotulación de calles en cuanto se ponga en marcha el procedimiento de sustitución en aplicación de la ley de memoria democrática, una norma de 2017 de la Junta de Andalucía que está pendiente de desarrollo reglamentario por la vía de un decreto que está en elaboración. La ordenanza, una norma de rango menor pero norma al fin y al cabo, considera que el Ayuntamiento de Córdoba aborde siempre el desarrollo de iniciativas de sustitución con sumo cuidado para que el nombre popular y el nombre oficial coincidan.

La razón de este precepto es que no se lleven a cabo alteraciones artificiales de forma que prevalezcan siempre los usos populares. En Córdoba hay vías que no se llaman nunca por su nombre oficial como es el caso de la calle de la Feria, que en función del tramo recibe un nombre distinto (Diario de Córdoba o San Fernando). Es el mismo caso de las Esparterías, que lleva el nombre del lexicógrafo y experto en «El Quijote» Francisco Rodríguez Marín.

Casos paradigmáticos

El caso de Cruz Conde o Vallellano son paradigmáticos en este sentido porque son zonas de la ciudad que no tienen uso popular distinto por una sencilla razón. Llevan el nombre de los políticos que pusieron el impulso político para su creación así como la Ronda de Isasa recuerda al ministro que terminó, tras más de un siglo de obras, el murallón del Guadalquivir.

La ordenanza local exhorta a los políticos municipales a que tengan en cuenta los problemas que se producen cada vez que se cambia el nombre a una calle con vecinos y negocios. En concreto, reclama que se pondere adecuadamente cuáles son los perjuicios para las personas que residen en ellas y los gastos que ocasiona a los negocios en marcha.

Lo que sí es fácil de aventurar es que el Pleno en el que se va a aprobar el inicio del procedimiento para cambiar el nombre a las calles va a ser bronco. Se han registrado cinco peticiones de palabra de personas ajenas al Pleno, la mayor parte de ellas representantes de colectivos proclives al cambio de nombre de las cinco calles más conflictivas. Está previsto que hable el presidente de la Comisión de la Memoria Histórica, dos sindicatos, varias asocaciones memorialistas y un representante de los vecinos del Centro, que es una de las entidades que no está dispuesta a aceptar el cambio.