Protesta de empleadas de la ayuda a domicilio
Protesta de empleadas de la ayuda a domicilio - Valerio Merino
Opinión

Ayuda a domicilio: Las expectativas inviables en Córdoba

La asunción del servicio de ayuda a domicilio triplicaría el coste unitario y dispararía un presupuesto del que no se dispone. Ahora, que se lo explique quien proceda a las afectadas

CórdobaActualizado:

Decíamos antier que una parte de los partidos que conformaron la investidura estaban jugando a un juego cruel con el futuro de la ayuda a domicilio. Descontando el PSOE, que no quiere ni atado, tanto Izquierda Unida como Ganemos han jugado desde el inicio del mandato a vender que el futuro de la primera partida en gasto del presupuesto de la ciudad podía dejar de desarrollarse por una empresa externa, contratada por el Ayuntamiento de Córdoba, para pasar a ser un departamento orgánico municipal más como es el de Urbanismo. Para ello, como se ha publicado, se creó una comisión municipal que ha de estudiar si el cambio en la gestión es legislativamente posible y económicamente viable.

Esta semana, se han conocido dos informes internos bastante contundentes, uno de Recursos Humanos (un área que gobierna el PSOE) y otro de Hacienda (en manos de IU) que prácticamente desmontan de raíz todos los intentos políticos por una asunción directa del servicio y de su actual plantilla sin pasar por oposiciones. La lectura combinada de los documentos asegura que en estos momentos hay 933 personas trabajando en el servicio de atención a la dependencia de las que 905 son auxiliares. Es decir, las trabajadoras (mayormente son mujeres) que van a los domicilios a realizar el trabajo de campo, en muchos casos, durante unas horas. Los informes han realizado la simulación de qué pasaría en el caso concreto de que todas estas personas dejasen de cobrar su salario en el convenio actual (que es el general del sector de la dependencia) a hacerlo en alguna de las categorías del acuerdo marco propio que tiene el Ayuntamiento para sus trabajadores.

En números redondos, el incremento del coste que tendría que asumir la Corporación municipal a pulmón sería de más de 20 millones de euros. Concretando, lo que en estos momentos cuesta unos 12 millones de euros pasaría a tener una repercusión en la institución municipal de unos 32 millones incluso imputando la parte de copago que abonan las familias beneficiarias del servicio que es una fracción muy pequeña del total. Según Hacienda y Recursos Humanos, lo que en estos momentos le sale al Ayuntamiento de Córdoba por 3,95 euros por hora pasaría a costar más de doce euros.

Podrían argumentar los defensores de la prestación directa del servicio por funcionarios que la creación de un organismo público podría significar un convenio distinto al de la institución municipal, más bajo. Siendo sensatos, parece razonable que, si esa hipótesis fuese posible, con el tiempo se produciría una equiparación salarial con las categorías laborales del Ayuntamiento de forma que los presagios de los economistas acabarían cumpliéndose. Téngase en cuenta que la ayuda a domicilio es, en puridad, un servicio autonómico que paga la Junta pero contratan los ayuntamientos por una cuestión de agilidad administrativa. Todo el dinero de más del baremo básico que paga el Gobierno andaluz habría de salir de las arcas locales. Las cuentas realizadas no han computado cuánto le costaría a la institución local tener un edificio propio para el servicio, personal administrativo para pagar nóminas, material para efectuar los trabajos y todos los gastos colaterales propios de su naturaleza.

No hay que ser experto en finanzas para saber que estas cifras iban a ser las que son. La proyección económica prevista asegura que el crecimiento salarial por categoría laboral se encontraría entre el 110 y el 147 por ciento. Y me da que se trata de una proyección muy conservadora si se tiene en cuenta que buena parte de las trabajadoras lo hace a tiempo parcial, cosa que en una institución pública es una rareza. Sin embargo, hay partidos que se han dedicado a avivar el mensaje de que esta medida era viable y se han dirigido a un numeroso grupo de trabajadoras pidiendo su confianza política, que para eso mandan.

En política, no todo lo que es beneficioso es posible. Y la creación de expectativas irreales o fantasiosas -en este caso, me temo, a sabiendas- redundará en un grupo de mujeres que había puesto sus legítimas esperanzas de mejora salarial en acabar trabajando directamente para la institución municipal, sin pasar por unas oposiciones, porque se lo dijeron unos concejales que sabían justo lo que iba a pasar: Esto.