Rafael Gómez acompañado por su familia tras conocer la sentencia
Rafael Gómez acompañado por su familia tras conocer la sentencia - VALERIO MERINO
FRAUDE FISCAL

Los 50 primeros días del preso Rafael Gómez en la prisión de Córdoba

Sandokán ha pedido a la prisión «ser un preso más y pasar desapercibido»

CÓRDOBAActualizado:

Rafael Gómez, de 73 años, lleva desde el pasado 4 de diciembre entre rejas en la prisión de Alcolea, donde ingresó para cumplir una pena de 5 años y tres meses de cárcel condenado por dos delitos fiscales de más de 28 millones de euros. El exlíder de UCOR ha pasado en el centro penitenciario sus primeras navidades en solitario. Sus días transcurren «sin incidencias ni peticiones extravagantes o peculiares» a la dirección de prisión. «Quiero ser un preso mas y estar tranquilo». Ésa fue la frase que espetó el que fuera dueño del Tívoli y de la promotora Arenal 2000. Las autoridades penitenciarias acordaron, dada su edad y su nivel económico, evitar cualquier enfrentamiento o presión de otros presos, por lo que permanece en el módulo de Enfermería desde que entró en prisión.

Su hija Eshter, letrada, es la que más visita a su padre en Alcolea

Duerme en una celda con otros cuatro o cinco presos que, por lo general, están «muy medicados» y es posible que no sepan quién es este señor de pelo blanco y bigote. Como cualquier preso recibe la visita de su abogado, que desde mediados del presente enero ha cambiado y ahora es la letrada que defendió a su hija Esther durante el juicio. Sin embargo, parece que es la propia hija del empresario la que visita en calidad de abogada a su padre, lo mismo que el expresidente del Sevilla FC José María del Nido hizo con su hijo mientras estuvo preso.

Sin embargo, el comportamiento de Rafael Gómez es ejemplar en prisión, según ha podido saber ABC. Lo único en lo que insiste es en pasar desapercibido en la penitenciaría. El exlíder de UCOR disfruta como el resto de presos de dos vis a vis al mes, uno familiar y otro de convivencia, así como de hasta 40 minutos de locutorio en comunicaciones semanales y sus ocho llamadas a la semana. A esto se suman esas comunicaciones con sus abogados en horario regimental, según ha podido conocer ABC.

Duerme con 4 o 5 presos en el módulo de enfermería donde no le conocen

Rafael Gómez puede y de hecho ve la televisión, como el resto de presos. De su condena de 5 años y 3 meses, ya se han restado esos casi dos meses que lleva cumpliendo su pena. Y de la responsabilidad civil a la que debería de haber hecho frente para acceder al indulto que solicitó al Gobierno de la nación no hay ni rastro. En su actitud en la prisión no hay prepotencia, aseguran fuentes penitenciarias, y eso que se trata de un hombre «único», como él mismo llegó a declarar en el juicio asegurando que había llegado a tener 8.000 empleados y 50 empresas. Y eso «no lo podía hacer cualquiera», decía.

Tampoco hay ni rastro de su vena política populista con 25.000 votos y cinco concejales que le auparon en 2011 como líder de la oposición municipal, ni de las «placas de ducha» que el empresario regaló en las zonas más desfavorecidas de Córdoba. Su lema sigue siendo «pasar lo más desapercibido posible» y que cuanto antes comience a obtener y disfrutar de algún permiso penitenciario. Hay que recordar que el empresario de Arenal 2000 aún tiene pendiente el pago de una multa de cerca de 112 millones de euros, como autor de esos dos delitos contra la Hacienda Pública por el impago de casi 28 millones de euros.