Lienzo de San Eulogio en la Mezquita-Catedral
Lienzo de San Eulogio en la Mezquita-Catedral - ABC
SANTORAL

San Eulogio de Córdoba, un mártir casi olvidado

Nació alrededor del año 800 y fue cotitular de la parroquia de San Nicolás de la Axerquía

CÓRDOBAActualizado:

Fue decapitado por defender el cristianismo frente a los musulmanes. Por su buen hacer en los conventos del noreste peninsular fue elegido obispo de Toledo, pero murió en el año 859 al no querer renegar del cristianismo. La de San Eulogio es una de las figuras religiosas más apasionantes de la historia de Córdoba, al mismo tiempo que una de las más olvidadas.

Actualmente, el mártir cordobés es recordado cada 9 de enero, pero su presencia apenas se limita a una imagen en la parroquia de San Francisco y San Eulogio, de la que es cotitular. No obstante, esta imagen no ha estado siempre en este templo, ya que fue trasladada en 1877 desde la parroquia de San Nicolás y San Eulogio de la Axerquía, más conocida como San Nicolás del Río, que se encontraba en el Paseo de la Ribera y en la que se encontraba el Señor de la Oración en el Huerto en una urna de cristal.

San Eulogio nació a comienzos del siglo IX y sus inicios están vinculados a la iglesia de San Zoilo, la influencia del más famoso de todos los maestros cristianos de Córdoba de la época, el abad Esperaindeo, que gobernaba el monasterio de Santa Clara. En un intento por encontrar a sus hermanos, en el año 845 Eulogio se encaminó hacia el norte, pero los distintos conflictos que se libraban en la época hizo imposible llegar a su destino. No obstante, en este viaje visitó numerosos conventos y monasterios de Cataluña, Zaragoza o Pamplona de los que se llevó numerosos libros que no estaban disponibles en la Córdoba musulmana.

A su regreso, pasó por Toledo, donde coincidió con el obispo Wistremiro, para cuya sede vacante será elegido Eulogio en 858. Ya en Córdoba, Eulogio continúa con su defensa del cristianismo frente a un régimen musulmán que se había vuelto más restrictivo. De esta forma, fue detenido por primera vez y liberado en el año 851. Fue en su estancia en prisión donde empezó a escribir «Memorial de los Santos» y «Documento martirial».

La protección a la joven Lucrecia, hija de padres musulmanes pero convertida al cristianismo, le costó su regreso a prisión. Juzgado ante el emir, éste le ofreció la posibilidad de retractarse, pero Eulogio aprovechó la ocasión para hacer una defensa aún más férrea del Evangelio. Una actitud que le costó la decapitación en el año 859.

Además de la imagen en San Francisco y San Eulogio, en la Mezquita-Catedral se puede apreciar un lienzo de Vicente Carducho del que es protagonista el mártir cordobés en la capilla que lleva su nombre. En esta obra, San Eulogio aparece representado en el momento en el que, dedicándose a la labor de la escritura, es sorprendido por un ángel que porta los símbolos del martirio, como es el caso de la palma y la corona.