Crucificado del Cristo de Gracia
Crucificado del Cristo de Gracia - VALERIO MERINO
ANIVERSARIO

La llegada del Cristo de Gracia de Córdoba, un vendaval de fervor

La imagen despertó rápidamente  una enorme devoción entre los fieles

CÓRDOBAActualizado:

Fue llegar a la iglesia conventual de los trinitarios descalzos en 1618 y ganarse el fervor de los vecinos. La imponente imagen del Crucificado del Cristo de Gracia caló rápidamente en los corazones de los que, sin dudarlo, comenzaron a depositar sus esperanzas y peticiones a los pies de la imagen llegada de Puebla de los Ángeles tras la donación de Francisca de la Cruz.

Según recogen Juan Aranda Doncel y María Teresa Dabrio en el libro La Pasión de Córdoba, editado por ABC Córdoba, la imagen despierta un arraigado fervor  inmediato en el barrio del convento trinitario. Prueba de ello son los documentos y testamentos que manifiestan el deseo de celebrar misas de sufragio en el altar presidido por el Crucificado.

En la publicación de ABC, se recoge la petición en 1623 de Antón Ruiz Castellanos, vecino de Santa Marina. «Digan por mi ánima cinco misas a las cinco llagas de Cristo y se digan en el convento de los trinitarios descalzos en el altar del Santo Cristo». Tanta devoción despierta que los religiosos consiguen un breve pontificio por el que se declara  altar privilegiado de ánima.

Asimismo, los registros del convento reflejan una asistencia masiva a los cultos que los trinitarios organizan en honor al Crucificado. En esta misma línea, los labradores del barrio de San Lorenzo preparan una procesión de rogativa por la sequía en 1653 y comienzan a extenderse en masa los grabados con la imagen.