La hermandad del Amor, el pasado domingo de Ramos
La hermandad del Amor, el pasado domingo de Ramos - VALERIO MERINO
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La incertidumbre acecha de nuevo a la hermandad del Amor de Córdoba

Tras dos años de junta gestora, la cofradía vuelve a encontrarse en un punto muerto

CÓRDOBAActualizado:

En noviembre de 2015, una junta gestora presidida por Miguel Ángel de la Torre se hacía cargo de la hermandad del Amor tras unos meses de incertidumbre ante la falta de una candidatura que contara con el visto bueno del párroco de Jesús Divino Obrero, Antonio Murillo. Una decisión que levantó una enorme polvareda en el seno de la hermandad del Cerro, en la que cuatro hermanos mostraron su interés por concurrir a los comicios de hermano mayor sin encontrar el apoyo de Murillo.

Dos años después de la llegada de la gestora, aunque las cuentas están más saneadas y se han ejecutado mejoras patrimoniales, no se ha podido unir a una masa social que desde hace años se encuentra totalmente dividida. De esta forma, las críticas a la gestora no han cesado por parte de un grupo de hermanos que se mostraron contrarios a este nombramiento desde el principio.

A esta circunstancia hay que sumar la falta de implicación del grueso de los hermanos en los cultos y demás actividades llevadas a cabo por la cofradía durante todo este tiempo. Un cúmulo de circunstancias que han desembocado en la dimisión del presidente de la gestora, que ya ha comunicado su decisión a la Diócesis de Córdoba.

Aunque De la Torre no ha querido confirmar ni desmentir esta dimisión a ABC ni los motivos que hubieran podido desencadenarla, fuentes consultadas por este periódico han asegurado que ésta ya se ha producido y que la hermandad está a la espera de una respuesta por parte de la entidad eclesial.

El futuro

Con la dimisión del presidente de la gestora, se abre un nuevo escenario de incertidumbre en la corporación del Domingo de Ramos. Ahora, la decisión corresponde al Obispado, que tiene tres opciones: la convocatoria de elecciones, el nombramiento de una nueva gestora o la intervención del Obispado con el riesgo de disolución de los estatutos.