PATRIMONIO

La imagen más natural del Cristo de la Humildad y Paciencia de Córdoba

El titular de la Paz regresa a Capuchinos tras la restauración de Antonio Bernal con un aspecto más real

El Cristo de la Humildad regresa tras su restauración
El Cristo de la Humildad regresa tras su restauración - ROLDÁN SERRANO
R. C. M. - abccordoba Córdoba - Actualizado: Guardado en:

El Señor de la Humildad y Paciencia ya está en casa. Después de más de tres meses de ausencia, la imagen que tallara Juan Martínez Cerrillo ya recibe de nuevo culto en Capuchinos. Un regreso que fue celebrado este miércoles con una Eucaristía de Acción de Gracias en la iglesia conventual del Santo Ángel presidida por el Señor de la Humildad en la que se pudieron apreciar algunos de los detalles de esta intervención, realizada por el imaginero Antonio Bernal.

Faltaba todavía una hora para la celebración de la misa cuando el gentío ya asomaba por la Plaza del Cristo de los Faroles. Ansiosos por descubrir la renovada imagen del Señor, los hermanos de la corporación lucían su mejor sonrisa desafiando a un día gris y lluvioso. No era para menos. El Cristo de la Humildad y Paciencia ya esperaba a los fieles en su sede canónica después de un vacío que se ha hecho muy largo para sus devotos.

Ataviado con una túnica de terciopelo morada y bajo un dosel, la imagen del Señor aguardaba la llegada de sus hermanos. Para apreciar mejor la intervención de Bernal, los miembros de la cofradía dejaron caer a túnica completamente sobre los antebrazos de la imagen. Gracias a esto, los visitantes pudieron ver de cerca las heridas y regueros de sangre tanto en el torso como en la espalda, mucho más pronunciados que antes en una impronta que conmueve aún más si cabe al espectador.

Espalda del Señor de la Humildad y Paciencia
Espalda del Señor de la Humildad y Paciencia- ROLDÁN SERRANO

En la restauración, Bernal ha logrado recuperar la policromía original de la talla, que presenta una apariencia mucho más realista en la que destacan varios moratones y regueros de sangre que «ya existían, pero que habían quedado ocultos por los retintes, otras intervenciones y el deterioro del paso del tiempo», explicó Bernal. Unos hilos de sangre que terminan «en una visibles gotas, muy típicas de su creación».

El artista, que acudió al acto de bienvenida organizado en Capuchinos y que coincidió con la festividad del Pilar, confesó que lo más complicado del proceso ha sido “«conservar la impronta que le diera Cerrillo y ser fiel a su obra». No obstante, el esfuerzo se ha visto recompensado con «la satisfacción propia y de los hermanos, que me han trasladado su agrado y alegría», declaró Bernal.

Por su parte, el hermano mayor de la Paz, Enrique Aguilar, manifestó «la felicidad de la cofradía al tener al Señor ya en casa». En opinión de Aguilar, el Cristo está «impresionante, con su aspecto de siempre, pero más natural». Ésta, precisamente, es la mayor sorpresa de los hermanos. «Quizás tenían miedo a encontrarse una imagen distinta, pero han visto que es el mismo, pero con la belleza de estar restaurado», expuso el hermano mayor de la corporación del Miércoles Santo.

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