CLAVE DE LA MEJORÍA

La victoria desde el «cero»

El Córdoba fundamenta su racha de victorias desde el trabajo de la zona de cobertura

Bijimine dificulta la proyección de Jean Luc
Bijimine dificulta la proyección de Jean Luc - VALERIO MERINO
A. D. JIMÉNEZ - @abccordoba Córdoba - Actualizado: Guardado en:

Entre el 17 y el 24 del mes corriente disputaba tres partidos que ha saldado con tres victorias sobre Levante, Alcorcón y Nástic de Tarragona. Y la defensa es una de las explicaciones de que el equipo de Oltra haya alcanzado una fase feliz en el estreno de esta temporada.

Pero, si cabe, estos números evidencian una gran reacción por parte del equipo blanquiverde. Y es que antes de llegar a esta cita había recibido tres goles en casa ante el Lugo, uno de los equipos que aún están invictos en el campeonato liguero, así como firmó una desastrosa actuación en su visita a El Alcoraz ante el Huesca. No en vano, allí también le endosaron tres goles en un partido en el que el Córdoba ofreció una paupérrima imagen.

Por suerte, ésta cambió por completo en el partido contra el Levante, que se presentaba como terrible líder de la competición y que no puso en aprietos a la zaga del Córdoba. Incluso, se podría decir que no supo hacerlo en función a la superioridad mostrada por los blanquiverdes.

Para ello, se vio un Córdoba más controlador del balón, pero también a un equipo más responsables. Es decir, ni Luso ni los laterales se «descolgaban» tanto en posiciones ofensivas. Y ahí el Córdoba ganó en seriedad.

También en ese partido se dieron dos factores. De un lado, Jonathan Bijimine eclosionó en el equipo dejando trazas de ser un jugador más maduro a lo que se vio la temporada anterior, al margen de que su presencia dotaba de más velocidad a la zaga. Rodas era el «sacrificado». Pero también fue importante la actuación de Pawel Kieszek. El polaco, cuestionado en el arranque de la competición, demostró capacidad de respuesta de acuerdo a que las escasas ocasiones del Levante supusieron un serio peligro para el Córdoba. Especialmente, un mano a mano con Roger.

En ese encuentro, el Córdoba firmaba su segundo «cero» de la temporada, ya que en la jornada inaugural de Liga también se impuso por 1-0 al Tenerife. Con todo, la sensación defensiva se asemejó más a lo que se había visto en pretemporada, donde el Córdoba había mejorado sustancialmente el problema de los goles recibidos en la temporada anterior.

A renglón seguido, el Córdoba visitaba Alcorcón y Oltra se vio obligado a hacer un cambio. Antoñito no superaba las dolencias de rodilla y echó mano de Caro para el lateral derecho. Con una versión más rocosa en función a las exigencias del equipo alfarero, puesto que también, optó de salida el técnico valenciano por Edu Ramos, el Córdoba maduró el partido hasta que llegó la ocasión de Alfaro para firmar el 0-1. Por lo tanto, otro triunfo por la mínima, pero otra vez sin encajar.

Y así volvió a suceder el sábado contra el Nástic de Tarragona. Por cierto, que tuvo que hacer otra variación en la defensa. Sin Antoñito, Caro siguió en el lateral, pero Deivid, con problemas en la rodilla, tuvo que dejar su sitio a Rodas, quien una semana antes tenía que ceder su puesto. Sin embargo, la defensa ni lo notó. De hecho, a Kieszek ni se le recuerdan trabajos forzosos. Los «ceros» son bien.

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