ARRANQUE DE TEMPORADA

Un momento delicado para Carrión

El Córdoba ofrece dudas, pero el técnico ya salvó situaciones complicadas el curso anterior

Carrión, durante el partido ante el Zaragoza
Carrión, durante el partido ante el Zaragoza - VALERIO MERINO

El Córdoba arroja un balance de tres puntos sobre 12 posibles en la clasificación. En sí, un bagaje que puede resultar pobre en relación a las previsiones que desde el club se había lanzado a través del discurso oficial y que se reforzó en pretemporada con una serie de ocho victorias en ocho compromisos (independientemente del calibre de los adversarios).

Ante tal circunstancia, se han disparado las dudas en relación a las posibilidades de una plantilla nueva y con un formato completamente distinto al de las temporadas anteriores en cuanto al perfil de jugadores. Y, entre esas interrogantes, hay varios sectores del cordobesismo que señalan directamente a la figura de Luis Miguel Carrión.

Se podría decir que Carrión ya se ha acostumbrado a esta circunstancia. La pasada temporada fue uno de los focos de atención de algunos sectores de la afición blanquiverde en El Arcángel durante la segunda vuelta. Llegaron a responsabilizarle de la marcha del equipo. Sin embargo, los números dejaron a las claras al final de la temporada que tuvo una aportación vital en la reacción en el tramo final para contribuir a la permanencia del equipo en la categoría.

De hecho, esos nueve partidos sin perder como local el curso pasado y un final de temporada en el que sumó 13 puntoso sobre 15 posibles, hicieron que se firmara una especie de armisticio que ahora puede levantarse. Porque, tras perder en las dos citas como local (Cádiz y Zaragoza) y haber sido goleado por el Barcelona B en el Mini, hacen que clasificatoriamente el Córdoba no esté en una posición más baja gracias a la «lógica» victoria sobre el recién ascendido Albacete. Entremedias, queda la clasificación copera en Lorca, pero no terminó de ser un partido convincente más allá del 2-4 final.

Por todo ello, el partido del próximo domingo ante el Tenerife tiene más importancia que los tres puntos en litigio. Porque puede ser una ocasión para que la plantilla revierta la situación o que, por el contrario, la grada inicie un proceso de depuración de responsabilidades, independientemente de que se trate de la jornada cinco del campeonato liguero.

En todo caso, Luis Miguel Carrión ya vivió una situación peor la pasada temporada. Entonces, el Córdoba, entre el 4 de enero y el 18 de febrero, encadenó una serie de nueve partidos oficiales sin ganar, incluyendo siete de Liga y dos de Copa, con un balance de tres empates y seis derrotas. Pero la confianza del consejo de administración hizo que no se llegara a plantear su destitución. En esa fase, la peor racha fue la de tres derrotas consecutivas registrada ante Lugo, Huesca y Levante, pero que se terminó rompiendo con un gol de Alfaro en el tiempo de prolongación ante el Alcorcón. Así, por cierto, cambió la tendencia de resultados en El Arcángel que tanto daño le hizo al equipo la temporada anterior.

Otro aspecto que hay que reseñar son las condiciones poco «amables» del calendario liguero para el Córdoba en el arranque de temporada. Y es que en su hoja de ruta le deparaba compromisos ante equipos que estaban llamados a disputar el ascenso, como son los casos del Cádiz, Zaragoza, Tenerife, Granada o Valladolid. Aunque eso también puede dar para saber si el proyecto está verdaderamente homologado para venderlo como el de un aspirante a estar en la zona alta de la clasificación.

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